El ejemplo de Jordan
Jordan se va y dice: "Ahora sí di todo lo que tenía". No cabe la más mínima duda sobre ello. Han sido dos temporadas en un equipo modesto, tanto que no ha entrado en los playoff, y en las que no pudimos ver al Jordan de sus mejores años. Pero con 40 años ha aportado algo ejemplar: profesionalidad y entrega. Le faltaba demostrar a los jóvenes que sólo con el talento no se va a ningún sitio. También hacen falta disciplina, trabajo y entusiasmo para mantenerse en la cúspide, para jugar los 82 partidos de la temporada como si de un novel se tratara, como si algo tuviera aún que demostrar.
Noticias relacionadas
Gasol también se dispone a completar los 82 partidos. Su entrega se hace más comprensible. Tiene 18 años menos que Jordan y por delante, un horizonte mucho más amplio, pues aún se está labrando un futuro entre los grandes de la NBA. Aún así ha reconocido que el final de temporada se le hace insufrible. Pues imagínense a Jordan. Renunció a su golf, a sus puros, a su vida de archimillonario para andar recorriéndose Estados Unidos de norte a sur y de este a oeste, disputando hasta cuatro partidos por semana para no ganar nada, para no demostrar nada, sólo para dar lo último de cuanto tenía.
En su legado dice que sólo él sabe lo difícil que es poder lograr cosas importantes y que no merece la pena dar consejos a quien no siente la misma pasión que él por el baloncesto. Y es que en cuanto un deportista se acomode en su status, está perdido. Cuántos ejemplos tenemos en todos los deportes de grandes promesas, de enormes talentos, que en cuanto consiguen fama y dinero dejan de progresar para evitarse mayores sacrificios. Jordan no nos deja esta enseñanza, todo lo contrario. En el deporte, como en cualquier otra actividad, no hay otra forma de triunfar que la de dar lo mejor de sí mismo.
