Mostovoi: polémica y calidad en un jugador único
Comenzó a despuntar en el CSKA y Spartak y tras una paso aciago por el Benfica, Mostovoi volvió a sentirse jugador en Francia. El Celta lo fichó del Estrasburgo y desde su llegada, se ha convertido en todo un ídolo en Balaídos. Genio y figura el Zar, hasta en su faceta polémica.
Siempre envuelto en polémica pero con un excelente fútbol, el Zar Mostovoi acercó más al Celta a la Champions con su gol al Betis. Harían falta muchas páginas para contarlo todo de uno de los mejores futbolistas rusos de los últimos veinte años. Nació y se crió en San Petersburgo pero creció como futbolista en Moscú. Primero en las inferiores del CSKA y después en el Spartak. Llegó con 16 años, y poco después ya era pieza básica en el equipo que alcanzó las semifinales de la Copa de Europa en 1991. Luego viviría más etapas decisivas en Francia, pero antes decidió aceptar una oferta del Benfica. Gran error, porque en Portugal se ralentizó una carrera que empezaba a pintar mal. Por eso, la aparición de Jaendupeux fue decisiva. Técnico del Caen, le convenció para que llegase a Francia y se le llevó después al Estrasburgo, una vuelta a empezar maravillosa. Las peleas con Romantsev le dejaron fuera de la selección durante mucho tiempo, aunque al final, técnico y jugador firmaron la paz y Mostovoi jugó el Mundial de Japón y Corea, pero su aventura en la selección ha sido ingrata. En cuanto el Celta le vio en el Estrasburgo lo tuvo claro, y viste de celeste desde 1996. Nunca dejó de lado su faceta polémica, como en aquellas declaraciones en France Football el 16 de marzo de 1999 en las que arremetía contra el arbitraje español. "He jugado en Portugal y Francia y nunca vi nada igual. El cuerpo arbitral español da pruebas de favoritismo hacia Real Madrid y Barcelona. Para que un equipo como el Celta sea campeón hay que jugar tres veces mejor que el Barca". El gran Zar Mostovoi, único, incomparable y todo un ídolo en Balaídos.
