Yo digo Maldini

Momentos mágicos

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

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Primera jornada de liga y junto a Jesús Llama transmitía en Canal + aquel Wimbledon-Manchester United desde Shelhurst Park. Se acercaba el final cuando Beckham marcó aquel golazo desde el centro del campo y aún recuerdo el salto de Llama y su cara de asombro. Ese gol tuvo algo mágico, como el Liverpool-Newcastle (4-3) del 3 de abril de 1996. Entonces no fue Llama y sí Chus del Río. De aquel partido inmenso tengo grabada en la memoria la imagen de Keegan desolado en el banquillo. Su Newcastle había recibido el cuarto gol en un partido agotador, maravilloso, de los que cada vez se ven menos en un fútbol tan latinizado como el inglés. Se le esfumaba una gran diferencia de puntos y aquel gol de Collymore significó el principio del fin de una liga que se fue a Old Trafford.

Homenaje merecido a Cantona, artífice real del renacimiento del Manchester United en plena aparición de Beckham y compañía. Shearer nos hizo emocionarnos en el Blackburn y en el Newcastle. Era un fútbol inglés distinto, no me cabe duda. ¿Saben cuál es el partido que más recuerdo? Aquel Everton-Wimbledon que mantuvo al Everton en Primera en la última jornada. El final épico, la remontada de un 0-2 con los goles de Stuart y Horne, los errores de Segers, la invasión de campo final, la locura. Aquel día muchos nos hicimos del Everton y se volvió loco Chus del Río, nuestro Martyn Tyler particular.

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