Estados Unidos apabulló a una inocente España
El 13-62 final convierte la vuelta en un encuentro casi intrascendente.

La diplomacia nunca fue uno de los puntos fuertes de los EEUU. En el rugby, tampoco. Los yankees aplastaron inmisericordemente a una romántica y amateur España que debe replantearse el futuro de su rugby.
Después de un Seis Naciones B desastroso (España nunca había quedado última) y de decir adiós al Mundial, los dirigentes federativos, que tantas horas le dedican al asunto (y lo digo porque me consta que es cierto), tienen que dar un giro a nuestro rugby. Soluciones hay varias, la más habitual, exportar jugadores que se formen en la ligas británicas para crecer individualmente. Así, media selección argentina juega en Francia y la otra media en Inglaterra. Rumanía entera milita en equipos galos y hasta su sede se encuentra en territorio francés. Georgia, más de lo mismo y cuatro de los delanteros de EEUU que jugaron hoy ante España viven en Inglaterra...
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Ayer los aficionados que se desplazaron hasta la Central de la Ciudad Universitaria presenciaron in situ las carencias de una Selección con la que demanda paciencia de cara al futuro. "El resultado es justo, pero el combinado nacional necesita tiempo para afrontar con garantías este tipo de encuentros", señaló Pierre Pérez, seleccionador español al concluir el partido. Piano, piano.
La historia del partido se resume en que España, con su juego sacrificado y entusiasta, mantuvo a raya a los estadounidenses durante la primera parte (6-11, a diez minutos del descanso). Pero una pájara en la reanudación hizo encajar a los nuestros un parcial de 0-36 que sentenció el choque (6-57) y la eliminatoria. España se quedará fuera del Mundial, algo previsible por su condición amateur. Por eso es hora de plantearse el salto al profesionalismo. Eso traerá resultados y estos traerán dinero. Pero con ello desaparecerá la identidad histórica de nuestro rugby. Difícil dilema.