Museeuw quiere ser el rey del Infierno
Si vence hoy igualaría el récord de cuatro victorias de su compatriota Roger de Vlaeminck en la reina de las clásicas.

Las previsiones meteorológicas anuncian para hoy posibilidad de lluvia en el norte de Francia. Si es así, volveremos a presenciar el espectáculo dantesco de los hombres de barro rodando por unas seculares carreteras de adoquines que hace tiempo habrían desaparecido si una asociación auspiciada por los organizadores del Tour, Los Amigos de la París-Roubaix, no se encargara de salvaguardar este templo del ciclismo.
La París-Roubaix, bien llamada El Infierno del Norte, es considerada la reina de las clásicas. No es la carrera más antigua (la Lieja-Bastoña-Lieja se le adelantó dos años, en 1884), pero sí la que más veces se ha disputado: 101, una más que el Tour.
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Una carrera de leyenda para un campeón legendario: el belga Johan Musseuw buscará hoy su cuarta victoria (ganó en 1996, 2000 y 2002) para igualar el récord de su compatriota Roger de Vlaeminck). El León de Flandes ya es un mito en esta carrera. Además de los tres adoquines (trofeo que se da al vencedor) tiene un segundo puesto (2001), dos terceros (1994 y 97), un cuarto (1993) y una terrible caída (1998) que estuvo a punto de costarle la pierna izquierda al infectársele la herida con la hez de un caballo. Porque por esos 26 tramos de pavés (49,1 km en total) sólo circulan ahora ganado, tractores o algún curioso.
Museeuw tiene además el perfil perfecto del vencedor de esta carrera: un superrodador corpulento, de gran fuerza y con gran experiencia (37 años) para saberse manejar en estas carreteras tan terribles como bellas, que albergan un espectáculo único.
