El Milán logró sacar oro de su racanería
El Ajax no supo sentenciar ante un enemigo con Rivaldo de suplente


El Milán sacó oro de su racanería y esta vez Ancelotti no fue el único culpable del juego ramplón. Pese a faltar Pirlo (lesionado), su juguete esta temporada y la innovación táctica que le valió el aplauso del Calcio allá por septiembre, el técnico no reculó y puso a su artillería en juego. Sólo faltó Rivaldo, a quien su baja forma lo tiene arrinconado en el banquillo.
Pero pese a salir con la cabeza arriba, el Milán jugó mirando al suelo. Está en crisis y eso le impidió meter en apuros a un Ajax con una defensa pipiola en la que sólo Galasek supera los 21 años. Van der Vaart, Rafael para muchos y sobre todo para nosotros (abuelos maternos de Chiclana), fue el líder de los de Koeman. Pero su motorcito, su ir y venir entre líneas, no encontró premio y el Ajax apenas inquietó la portería de Dida. Baste decir que en la primera parte el mayor peligro llegó en un cabezazo en propia puerta de Ambrosini tras un saque de falta de Trabelsi. El balón pasó por encima del larguero y Dida suspiró.
Fue el único susto de la primera parte, donde la defensa milanista, con Costacurta en lugar de Kaladze, se mantuvo firme. El gran revés para el Milán fue la lesión de Seedorf, quien a los 26 minutos dijo basta y fue sustituido por Serginho. En la segunda parte, Rui Costa pareció ser la llave que animaba a los rossoneri a mirar el marco rival. Pero el espejismo duró sólo unos minutos, Shevchenko siguió siendo un islote y el partido una enredadera (apenas seis tiros a puerta entre los dos equipos en los 90 minutos) que sólo pareció enredar a los aficionados del Amsterdam Arena, que se pasaron el partido cantando.
Cada equipo le ganó una Copa al otro
Ajax y Milán se han visto las caras en dos finales de la Copa de Europa. Cada uno de ellos conquistó un título en esos enfrentamientos con el título en juego. En la temporada 1968-69 fue el Milán el que se llevó el gato al agua en la final disputada en el estadio Santiago Bernabéu. Los rossoneri destrozaron a los holandeses por 4-1, con goles de Pierino Prati (3) y Sormani. Tardó el Ajax en vengar aquella derrota en otra final de la máxima competición europea. Fue el 24 de mayo de 1995 en Viena, donde los holandeses levantaron el trofeo tras vencer por 1-0 gracias a un gol que ahora huele a barcelonismo. A cinco minutos para el final del partido, Overmars inició una jugada por la izquierda que, tras intervención de Rijkaard, acabó en gol de Kluivert.
EL DETALLE
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Seedorf se tuvo que ir lesionado
Seedorf no tuvo suerte en su vuelta a casa. El holandés, que ganó una Copa de Europa con el equipo ajaccied, se lesionó cuando tan sólo se llevaban 27 minutos de partido. Clarence se golpeó con Trabelsi y se teme que puede sufrir una lesión de ligamento.