Final NCAA | Kansas 78-Syracuse 81

Melo Anthony sube al altar del rey Michael

Syracuse ganó la final universitaria a Kansas con ‘show’ del alero mestizo en la pista que consagró a Jordan

<b>BALUARTE.</b> Carmelo Anthony lucha por un rebote con dos rivales.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Nada podía haber sido más dulce para Roy Williams, entrenador de los Jayhawks de Kansas, que ganar la final de la NCAA en el Superdome de Nueva Orleans.

El 5 de abril de 1982, en ese mismo Superdome, Williams, un lozano ayudante de Dean Smith en North Carolina, colapsó de gozo cuando un alero freshman, un novatillo de los celestes Tar Heels (Huellas Tintadas) de Carolina apuñaló al equipazo de Georgetown, el de los feroces John Thompson y Pat Ewing, con una suspensión inimitable en el último segundo de una final de leyenda: Carolina ganó por 63-62 gracias a la canasta de aquel alerito que iba para algo especialmente grande: The Shot. El tiro.

Aquel joven que en el SuperDome dio la extremaunción a Georgetown con ese shot que aún descose redes en la NBA se llamaba y se llama Michael Jeffrey Jordan: Roy Williams lo había llevado a Chapel Hill, North Carolina, desde la Laney High School.

21 años después, cuando los aspirantes a Jordan ya vuelan en la NBA o rumbo a ella como LeBron James, sin pisar la universidad, aquella dulzura que saboreó Williams marcó el paladar de Jim Boeheim, el entrenador de los Orangemen, los Naranjas de Syracuse: 27 años en el banquillo sin un título, y una final perdida en 1986, por un punto, ante la Indiana de Bob Knight.

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Boeheim gripó el ritmo de Kansas con su recurrente y espesa zona 2-3. Y con la estrella de un alero tan novato como el Jordan de 1982: Carmelo, Melo Anthony, el hombre que puede escoltar a LeBron James en el draft de la NBA: hijo de una limpiadora puertorriqueña, criado en un barrio de Baltimore al que llaman La Farmacia: tantas drogas hay.

Mary, la madre de Melo, le quitó La Farmacia y le impuso la la universidad. Melo, el mejor, respondió con 20 puntos y 10 rebotes en la final que le arrebató a Kansas y Williams. Con 81-78, a tres segundos, un tapón del Helicóptero Warrick a Lee, uno de los tiradores de Kansas, selló el resultado. "Sé que volverás aquí", dijo Boeheim a Williams, que puede ir a entrenar a Carolina. "Por Dios, tengo 13 tíos llorando en mi vestuario", replicó Williams. Nada podía ser más dulce que llamarse Jim Boeheim.

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