Todas las claves del choque
Habrá un gran pulso en el centro del campo, una guerra por el dominio de las bandas, mucho juego de área y especialistas en los lanzamientos de falta

La manera más rápida de radiografiar al Manchester es mirar sus estadísticas: Van Nistelrooy marca un gol cada 50 minutos y ya lleva diez. Por extensión, el United es el equipo más goleador, con 27 tantos, mientras que el Madrid galáctico suma 24. Conclusión: el equipo de Ferguson tiene pólvora y viene al Bernabéu a quemarla. Y luego está Beckham, el terciopelo.
Pero el partido no gravitará sólo sobre Van Nistelrooy y el ángel rubio. En la pizarra del Manchester hay otros nombres claves: Giggs y Scholes. El primero rompe como segundo delantero llegando por la izquierda; y el segundo es el cerebro al estilo Zidane, pero un escalón por debajo. Ahí va a tener el Real Madrid todo el trabajo, en la tarea de taponar a estos dos estiletes. Makelele y Flavio no pueden fallar cerrando las vías de llegada. Es crucial el éxito en esta tarea para liberar de compromisos a Hierro y Helguera.
La réplica del Madrid no es secreta: magia de Zizou, ingenio de Raúl, habilidad de Figo y pegada de Ronaldo. El Manchester se desinfla por la zaga, según todos los indicios. Y para derrumbarla, los blancos han de confiar en un día inspirado de la taladradora Roberto Carlos. Lo tendrá difícil el brasileño con Keane en su camino. Pero el lateral madridista puede con todo y hoy es un día para demostrarlo.
La aparente igualdad de fuerzas puede desequilibrarse por un factor muy importante: los lanzamientos de falta. Hablamos de dos equipos con superespecialistas. Beckham es un maestro; Roberto, una bomba; Zidane, el toque fino; Hierro la coloca siempre y hasta Keane, si le dejan, la rompe. Barthez y Casillas van a sufrir estrés en este sentido.
En cualquier caso, no se debe olvidar que es una eliminatoria a 180 minutos, lo que puede condicionar la estrategia de Ferguson: arriesgar o no arriesgar, ese es el dilema.
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Frisk va a tener trabajo
No llegará el partido a trazos de dureza porque en el campo hay mucho talento, pero sí se esperan jugadas controvertidas, de astucia, picardía y veteranía. Por eso el árbitro sueco Anders Frisk va a tener trabajo. Un trencilla que dio suerte al Madrid en Barcelona (0-2) el año de la Novena.