La cruda realidad del Madrid
Parón en la liga de baloncesto por el All Stars. Tiempo de reflexión y de tertulias. El Madrid sale en todas las conversaciones. Han comenzado apuestas por ver si entra o no en los playoff. Lolo Sainz ya lleva unas cuantas. A favor de que entra, por supuesto. Sin embargo, en la cara se le ve el calvario por el que pasa. Sobre todo, porque no tiene argumentos para contrarrestar las críticas. Tampoco es responsable del presente. Lo será del futuro, del Madrid de la próxima temporada, en el que ha confirmado a Imbroda. Quizá sea para que no se venga abajo ahora. Algunos amigos le han retirado la confianza.
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Imbroda ha defraudado. No está consiguiendo los objetivos que se fijó cuando fue nombrado entrenador. No dijo que fuera a ganar títulos, en absoluto, pero sí que su "ilusión era crear una identidad en un equipo que ha ido transmitiendo cierta inseguridad". También, que era "fundamental generar ilusión para que el Pabellón no ofrezca esa imagen triste". Pues ni ha creado identidad en el equipo, todo lo contrario, ni esa ilusión para que los espectadores acudan contentos al Pabellón. Una cosa sí ha conseguido: el equipo ha dejado de transmitir cierta inseguridad, ahora la inseguridad es total.
El Madrid sigue vivo gracias a que ante el Joventut pegó el arreón del manso. Y lo mismo se clasifica para los playoff, que en lo que resta de calendario tendrá la ventaja de ver cómo sus principales rivales se quitan puntos entre ellos en el Joventut-Caja San Fernando y Tau-Caja San Fernando. Pero a estas alturas la realidad es que el Madrid jamás se había visto en éstas. A una sola derrota del abismo, con un equipo que es el decimotercero en anotación y el quinto en defensa, el teórico punto fuerte de Imbroda. También en esto Imbroda no ha sido capaz de imponerse a los jugadores. A éstos al menos.
