La FIBA trae la paz a Europa
Patrick Baumann, su secretario general, conmina a las partes a sellar la unión


El baloncesto europeo lleva tres años en guerra civil. Los clubes (agrupados en la Unión de Ligas Europeas, ULEB) por un lado, las federaciones (encabezadas por FIBA Europa, la UEFA de la canasta) por otro. Tras los truenos y los relámpagos, la tormenta escampa. El conflicto toca a su fin. Patrick Baumann, secretario general de la FIBA la mundial, se felicita por los avances entre ambas partes. El dirigente suizo, casado con un española, protagonizó ayer el Foro Fundación Ferrándiz-As y lanzó un mensaje para que la tregua se consume.
Como máximo responsable de la FIBA apuesta por la paz continental y conmina a las partes a que sellen su unión: "Se han perdido cuatro o cinco años en el desarrollo del baloncesto, es hora de aparcar los intereses personales y evitar los egoísmos para sentarse a negociar. Los dos pilares son las selecciones y los clubes, y ambos tienen que trabajar juntos. No tengo una bola mágica para asegurar cuándo se firmará el acuerdo, pero el punto de encuentro está muy cercano, sólo quedan matices. En los próximos diez o quince días puede llegar la firma (¿15 de abril?). Es una cuestión de calendario, que haga coincidir a los dirigentes de los dos bandos. Espero que sean inteligentes y lo solucionen".
Noticias relacionadas
Acuerdo inminente en el baloncesto europeo dista mucho de acuerdo cerrado. En dos ocasiones precedentes la situación era tan favorable como la actual y todo se fue por la borda en el minuto decisivo. El triple no entró. "Hay dos manos que tocan un acordeón explica Baumann y cuando el tiempo se acaba y deben volver a juntarse, se vuelven a distanciar".
"En las grandes cuestiones el pacto está cerrado desde hace meses: dopaje, cesión de los jugadores a las selecciones, la organización de la segunda competición (la ahora llamada Copa ULEB) por la FIBA, que no parece un problema... En líneas generales el asunto del arbitraje también parece resuelto. Otra cuestión es la armonización del calendario, que exige sacrificios a ligas y clubes. Las selecciones tampoco pueden quedar arrinconadas el 15 de agosto (el Preeuropeo se jugaría en septiembre y quedarían exentos los países que disputen el Mundial o los Juegos). Se están peleando por cinco o diez días de margen... Cuando la FIBA Europa tomó la decisión de que que las selecciones dejen de jugar en noviembre y febrero, ya flexibilizó su postura. A algunas federaciones nacionales no les convenía por sus patrocinadores. Además, los equipos nacionales superan a los clubes en seguimiento y audiencia televisiva. Necesitan unos torneos dignos".