Liga de Campeones | Real Madrid - Manchester

Y al sexto día Dios creó al Manchester

La ciudad en la que nació la Revolución Industrial gira ahora en torno a su pasión por la música y el fútbol, que la han hecho famosa en todo el mundo

<b>IMPONENTE.</b> El estadio del Old Trafford se alza a las afueras de la ciudad, junto a una zona obrera, como uno de los símbolos de la misma.
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This is Manchester, avisa orgulloso y altivo el lema de la ciudad a su visitante o nuevo residente. Esto es Manchester, la urbe del fútbol, la música y la industria. Tres iconos que han situado a la ciudad en el panorama internacional e histórico y que se entrelazan por el protagonismo que han tenido sus habitantes. Los mancunianos fueron, en la cuna de la Revolución Industrial, los explotados de las cotton mills, fábricas en las que se manufacturaba una tercera parte de la producción algodonera a finales del siglo XIX, los que bailaron locamente las noches del Manchester Sound (Sonido Manchester) desde finales de los 70 hasta casi entrados los noventa y los que, cómo no, apasionadamente sintieron y sienten los colores del Manchester United y, en menor número, los del odiado rival de éste, el City.

Ambas aficiones están orgullosas de otro de los eslogans de la ciudad, que incluye un ingenioso juego de palabras: And on the sixth day, God, created MANchester. Y al sexto día Dios creó Manchester, al United o al City, según los sentimientos del que la pronuncie. El propio Manchester United tiene su origen en el Newton Head, un club formado en 1878 por los trabajadores de la compañía ferroviaria Lancashire & Yorkshire Railway. Entre humos contaminantes, los incipientes discursos marxistas de Engels, que se inspiró en los barrios obreros de la ciudad para escribir La condición de la clase obrera en Inglaterra, discurrieron las primeras patadas serias al balón que se dieron aquí. La historia dice que el fútbol y el sudor fabril han ido de la mano y el país que es la cuna del juego es el ejemplo. Incluso, la expansión del fútbol viajó en barcos que transportaban mano de obra humilde a todos los rincones del mundo. Minas de Riotinto, sin ir más lejos.

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Venida a menos por la decadencia de la industria del algodonera, Manchester volvió a sonar con fuerza en el extranjero gracias a los éxitos del United antes del terrible accidente aéreo de Múnich en 1958 y por la Copa de Europa que el club conquistó diez años más tarde. Fue una resurrección impulsada por Sir Matt Busby, Charlton, Law y el Beatle George Best, el David Beckham de los 60 en cuanto a repercusión social y mediática.

En los años 70 el United, como la ciudad, devastada por el paro, se sumergió en una época oscura, con descenso de categoría incluido. A finales de la década, el movimiento contracultural que suponía el punk provocó que Manchester, con los Sex Pixtols y el sello discográfico Factory, volviera a estar en primera línea. En los 80, y a la vez que el club se recuperaba ya en la máxima categoría, la música seguía su evolución. Joy Division, luego New Order, Happy Mondays, Stone Roses y más tarde los arrogantes y barriales Oasis fueron los impulsores mundiales del Manchester Sound. Incluso, parió un estilo de vestir en el que las camisetas de fútbol, modelo años 70, eran señas de identidad de grupos y fans. El propio Liam Gallagher, líder de Oasis, proclamó al mundo su devoción por el City, mientras veía con envidia como en la segunda mitad de los 90 creaban el imperio que ahora es el United.

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