Yo digo Fermín de la Calle

Les pierden las formas

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Inglaterra fue justo vencedor del partido, del Seis Naciones, de la Calcuta Cup y de la Triple Corona. Pero su arrogancia le hace ser una selección odiada en media Gran Bretaña y toda Europa.

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Ayer la liaron en los prolegómenos. Irlanda, anfitrión en Lansdowne Road, se suele situar a la derecha de la alfombra roja para escuchar los himnos. Tras ellos se colocan los árbitros y después el rival. Ayer no. Martin Johnson, el capitán inglés, decidió saltarse la tradición a la torera. Colocó a su gente a la derecha en la alfombra y les dijo a los irish que de allí no se movían. Un detalle muy inglés.

Al final, Irlanda salió herida en su orgullo por la poca elegante maniobra de los ingleses y eso aceleró las pulsaciones de los jugadores. Quizá por eso Humpries se calentó con una patada a palos desde 55 metros, o quizá por eso Brian O’Driscoll se mostró tan acelerado en los compases iniciales de partido. Lo cierto es que el detalle de Inglaterra manchó el arranque de un partido en el que Wilkinson silenció a Lansdowne Road con sus patadas, que se clavaban como navajazos en la línea de 22 irlandesa. Los irlandeses fueron arrasados pero demostraron que nunca pierden su orgullo. Saben perder. Inglaterra fue arrogante, egoísta, prepotente y soberbia en la victoria. No sabe perder y, por lo que ayer demostró, parece que tampoco sabe ganar...

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