La hora de los cracks
Ahora que los sueños están sepultados a seis pies de profundidad en tierras portuguesas y los bolsillos se colman más de decepción que de ilusión es cuando este Málaga debe echarle un gramo más de ambición y audacia a la balanza para exorcizar los fantasmas del descenso. Porque ese temor habrá que sufrirlo durante dos duros meses. Y no todos tienen las espaldas lo suficientemente anchas para soportar la presión.
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Ahora que las once finales que aguardan al conjunto de Joaquín Peiró son como huellas imborrables y cada punto que se pierda será un camino imposible de desandar es cuando los aficionados se preparan para quitarle el velo a los jugadores y ver sobre la hierba quiénes son los que meten la pierna y se juegan la última canasta en las últimas décimas de segundo. Ver cuáles son sus verdaderos cracks.
Ahora es cuando llega el momento de la verdad. El Málaga debe mostrar dónde se cifra la medida de sus posibilidades en cuestión de tres partidos. ¿Sufrimiento o ilusión? Uno no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. No sé, yo tengo fe. Suele pasar que cuanto más complicada es la empresa, mayor es la respuesta del equipo. Quizás este Málaga también esté capacitado para darnos grandes alegrías en la Liga.