Glamour en Salsa Rosa
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Eramos pocos y parió la abuela. Aún está calentita la bronca entre Víctor y Jabo cuando el fax de la Plaza de Pontevedra confirmaba la noticia: vuelve Djalminha. Impredecible futbolista de carácter inflamable que vive instalado en la saudade hasta que el balón le acaricia a los pies.
Lendoiro se agrandó el día que anunció su marcha al Austria de Viena, "es un adiós definitivo". Pero Djalma es tan afín al fútbol austríaco como Javier Clemente al brasileño. Y si a Lendoiro no le ha hecho ilusión, imagínense a Jabo. Pero no parece que vayan a coincidir. Djalminha saldrá por la misma puerta por la que entrará, la de los cedidos, ipso facto. O tal vez sea Irureta el que haga mutis por el foro. Pero ¿se imaginan que, por caprichos del destino, el año que viene tuvieran que compartir vestuario el brasileño y el irundarra? Decía Irureta en un arranque de ironía que Riazor era como Salsa Rosa. A mí se me asemeja más al Hotel Glamour. Y Djalma es... ¿Pocholo? ¿Dinio?