Atletismo | Mala suerte

La guerra frena los planes de Andrés Díaz

No irá a entrenarse con El Gerrouj en el Atlas marroquí

<b>FRUSTRADO.</B> Andrés Díaz ha visto rotos sus planes.
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Andrés Díaz dejó fuera de los Juegos Olímpicos de Sydney a Reyes Estévez, pero desde entonces un cúmulo de lesiones, enfermedades y golpes de mala suerte lo han relegado al ostracismo. Sin embargo, este atleta coruñés de 33 años está dispuesto a volver a ser el que era. Para ello ha fichado por un nuevo equipo (el Kelme) y tenía previsto viajar a Marruecos para entrenarse con El Guerruj. Lo haría en Ifrem, en pleno Atlas magrebí, a casi 2.000 metros de altitud, pero tampoco ahora ha tenido fortuna. El conflicto en Irak le ha obligado a aplazar ese viaje. "Al ser Marruecos un país árabe y al haber adoptado España un papel activo en el conflicto, la Federación teme represalias", dice. Es la tercera vez que pospone su aventura marroquí. La primera coincidió con la polémica que derivó en la ocupación del islote Perejil. La segunda fue por lesión.

La plaga de contrariedades para Díaz comenzó en Sydney en el año 2000, una competición a la que "siguieron tres años de calvario", confiesa el atleta.

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Una mononucleosis (la ‘enfermedad del beso’) le atacó en plenos Juegos Olímpicos. El no tratarla bien puso en peligro su carrera e incluso su vida: "Mi club de entonces, Nike, prescindió de mí. Habíamos apalabrado un nuevo contrato muy bueno, pero sólo el 15 por ciento de los deportistas que pasan por una mononucleosis sigue compitiendo. Ellos defendieron sus intereses".

Las buenas ofertas no llegaron y eso derivó en que su amigo Gilberto Cotelo se pusiera en huelga de hambre en A Coruña en 2001. Esto coincidió con el Mundial de Edmonton, en el que se tuvo que retirar: "Corrí infiltrado por la lesión en el pie y hubo un chaparrón de críticas". Un año más tarde se operó. Ahora quiere volver a ser el que fue.

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