Francia va por libre
El Consejo de Prevención y Lucha contra el Dopaje (CPLD) se dispone a actuar con Igor González de Galdeano y éste quizá no pueda tomar la salida en el Tour. La medida es discutible, máxime cuando el mundo del deporte ha apostado por la armonización. No es lógico que un ciclista no sancionado por la Unión Ciclista Internacional (UCI), ni siquiera por los comisarios del Tour, pues se le permitió seguir en carrera, pueda competir en España, en Italia, en cualquier país, menos en Francia. Cabe la duda de si Francia no está llegando demasiado lejos en su lucha contra el dopaje.
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Francia lo que hace es no admitir excusas. Y tampoco se calla si Igor dio una tasa superior a la dosis terapéutica que se administra a un asmático. Sabe que las decisiones son delicadas, pero afronta sus consecuencias. Se enfrentó a la Federación Internacional de Atletismo en vísperas de los Mundiales cuando consideró positivo un análisis de Yegorova, no reconocido internacionalmente, y el caso de Igor provocó la dimisión de Verbruggen como vicepresidente de la Agencia Mundial Antidopaje, pues no podía admitir, como presidente de la UCI, que el análisis del ciclista español fuera declarado positivo.
No fue declarado en su día, pero quizá ahora sí de manera unilateral por el CPLD, organismo aprobado por la Asamblea y el Senado, con plena jurisdicción en territorio francés. De su integridad no se puede dudar. Está formado por un consejero de Estado, un consejero y un abogado del Tribunal Supremo, los presidentes de las Academias de Farmacia, Ciencias y Medicina, un deportista, un miembro del Comité Olímpico Francés y un miembro designado por el Comité Nacional de Ética. Lo que sí cabe preguntar es por qué el retraso de la decisión. ¿Para que la sanción le impida a Igor salir en el Tour?
