Un genio bien preparado
Alonso tiene 21 años. Desde hace tres tiene carnet de conducir. Y ya es capaz de subir al podio en un Gran Premio de Fórmula 1. Mas una cosa nada tiene que ver con la otra. Un piloto de Fórmula 1 no se hace en las carreteras ni con un coche de serie. Tampoco surge por generación espontánea. Alonso es un genio, quizá tenga que pasar un siglo para que en España salga otro piloto como él, mas tampoco hay que ignorar que a los tres años se subió a un kart y ya no se volvió a bajar. Es un portento con 18 años de experiencia conduciendo al límite: primero a 100, luego a 200, ahora a 300 kilómetros por hora.
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Alonso es el resultado de la afición de su padre, José Luis, a los coches, y del conocimiento de Adrián Campos, ex piloto de Fórmula 1, que apostó hace cinco años por él para sacarle de los karts y ponerle a los mandos de un Fórmula Nissan, antesala de la Fórmula 1. Fue entonces cuando le vieron los de Renault y le ficharon. El primer año fue cedido a Minardi para que se fuera fogueando y ahora ha recibido la alternativa. Podio en su segunda carrera con un coche competitivo. Es verdad que algunos de los pilotos se vieron a los pocos segundos fuera de carrera. Para la próxima vez, que salgan en cabeza.
Alonso, como vale y está preparado, y Renault, como tiene buenos mecánicos y estrategas, han sorprendido a los dominadores de la competición más exclusiva del mundo. Por ello podemos ver a un piloto con la bandera española en su casco, aunque el detalle no ha de servir para que el deporte español saque pecho, pues en nada ha contribuido para encumbrar a Alonso. Sí podrá ser aprovechado su ejemplo para que las World Series, que comienzan el domingo, se conviertan en la cantera española de pilotos de élite. Pero, como ha sucedido en otros muchos deportes, tuvo que ser un genio quien abriera el camino.
