El triste de Tristán
Superado el dilema de los penaltis, sería recomendable que quedara claro quién tira las faltas en el Depor. Y lo digo en la jornada 27. No se puede ir por ahí pareciendo un equipo de colegio a la hora de tirar una falta, sobre todo si se presume de ser un candidato al título. Problema que se agrava cuando Tristán intenta robar protagonismo a sus compañeros.
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A Diego le precede su talento, sólo comparable en tamaño a su ego. Futbolista impredecible, tanto en lo bueno como en lo malo, viendo su primer muletazo se le adivina la faena. Tristán es hoy en día un torero de plazas grandes venido a menos. Ayer hizo el más difícil todavía, convirtió una ocasión al borde del área del Madrid en un gol de Zizou a 70 metros de donde arrancó la jugada. Diego participó en el lanzamiento de dos faltas: la primera acabó en regodeo de la grada y la segunda en algarabía del personal con el tanto madridista. Tristán es imprevisible, pero si sigue así se convertirá en el principal valedor de Luque, quien ha hecho méritos más que suficientes para ocupar el puesto del delantero de La Algaba.
Al final, como va siendo habitual, Irureta sustituyó a Diego antes de la hora de partido. Y van 22 de 22. Tristán debería preguntarse por qué siempre es él el elegido, pero los 20 goles de Makaay y la efectividad de Luque (es el suplente más goleador de la Liga) parecen argumentos de peso. Tristán debe ponerse las pilas si quiere acabar la temporada en el once titular. Makaay le quitó su plaza de ariete y su mala temporada puede sentarle en el banquillo junto a Irureta. Tristán es futbolista para mucho más que para jugar una hora en el Deportivo, pero tiene que concienciarse, no creérselo.