La fiesta del atletismo no cesa
Nuestros atletas estaban ayer que no sabían donde meterse. Jamás se habían visto en una de éstas. Ellos, siempre tan modestos, siempre tan humildes fuera de la competición, eran el centro de todas las miradas. Fueron las estrellas de la entrega de los Premios Nacionales del Deporte. Se llevaron todos los premios gordos. No por su actuación en los Mundiales del pasado fin de semana, sino por sus éxitos del año pasado, que fueron cuantiosos: 11 medallas en los Europeos de pista cubierta y 15 en los del aire libre. Ocurrió que hubo una feliz coincidencia entre los Mundiales y la entrega de los premios.
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Cuando se fijó la fecha de la entrega, aún no se sabía cuál sería la actuación de los atletas en los Mundiales. Lo mismo regresaban cabizbajos y hubieran parecido inoportunos los premios, pero nuestros atletas si eran buenos el año pasado, lo siguen siendo en éste. Y ahí estaban Manolo Martínez, Alberto García, Marta Domínguez, Yago Lamela, que de tímido que es no sabía dónde esconderse, recibiendo parabienes del Rey. Un detalle: Odriozola, el presidente de la Federación, no quiso protagonismo y decidió que Martínez recibiera la copa Barón de Güell, que distingue a la mejor Selección.
Otro detalle de la modestia de nuestros campeones quedó plasmado en que ocuparon una esquina del patio en el que, de manera informal, el Rey departía con los invitados. El Rey preguntaba por los atletas y alguien tenía que ir a buscarlos. "Su Majestad quiere hablar con usted". Y el Rey confesaba a Martínez cómo sufrió en el último lanzamiento, le preguntaba cómo se entrena, y qué es lo más importante para lanzar "Majestad, cuando uno lanza importa desde el dedo del pie hasta el de la mano" y se le vio, de verdad, orgulloso de este nuevo mascarón de proa de nuestro deporte: el atletismo.
