Yo digo Maldini

Trondheim: año dos

Julio Maldonado
Importado de Hercules
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El Lokomotiv mostró lo que tiene, y con eso estuvo a punto de amargarle esta Champions al Madrid. Le ayudó un campo impracticable, indigno de esta Champions con la que tanto pecho sacan en la UEFA. Ya en la Supercopa rusa entre Lokomotiv y CSKA vimos este césped infame, pero nadie hizo nada para mejorarlo. Los rusos, por supuesto encantados. Semin sabía que no podía meter al Loko atrás, y con Loskov, Maminov y Semin tocó el balón incluso más que el Madrid. Una fórmula de no ser dominados, de no tener que vivir de una línea defensiva muy limitada, lo peor del equipo. Jugó Pashinin en el centro de la defensa, y se quedó en el banquillo el sudafricano Lekgheto. El efecto Figo, sin duda. Poco poder rematador con el joven Pimenov solo en punta. Ni es un nueve ni pretende serlo, y se movió cerca de Izmailov, reconvertido a mediapunta después de haberle visto como volante izquierdo en el Mundial.

A Izmailov se le notó mucho su inactividad por una lesión, pero aún así tiene un buen futuro. Loskov apareció mucho, como viene siendo habitual en un equipo ruso que depende mucho de él. Necesita justo el partido de ritmo medio que se jugó ayer, en el que los rusos tuvieron más tiempo la pelota. Mucho tiene que ver el lamentable estado del campo. Por eso y por algunos problemas en el centro de la defensa sufrió el Real Madrid. El gol ruso que pudo llegar en un final que recordó al de Trondheim el año de la Octava, con aquellos goles fallados por Carew. Los rusos dejan la Champions con un punto y la sensación de que Semin va por el buen camino en un fútbol local que ya empezó a vislumbrar el cambio de hegemonía. Antes era el Spartak. Ahora asoman el Lokomotiv y el CSKA, no lo duden.

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