Gurovic se niega a viajar a Zagreb
El alero serbio del Unicaja, que será expedientado, teme represalias del público croata por llevar un tatuaje del general ultranacionalista Draza Mihajlovic

Hoy la política ha vuelto a prevalecer sobre el deporte. A las puertas de un nuevo conflicto bélico internacional que pondrá en vilo al Mundo, todavía arde la llama de una guerra fratricida en los Balcanes. La memoria de los caídos, el rencor, sobrevuelan años después las cabezas de quienes vivieron de cerca el horror. No aprendemos.
El miedo ha podido esta vez con un jugador de baloncesto. Milan Gurovic es serbio, nacido en Novi Sad y amante apasionado de su patria. Mañana su equipo, el Unicaja, se mide a la Cibona en Croacia y él no estará allí. Se niega en rotundo a viajar. El alero teme por su vida. Sabe que el tatuaje de un ultranacionalista serbio, el general Draza Mihajlovic, que luce en el brazo izquierdo, no pasará inadvertido para los aficionados de Zagreb. "Entre la gente de allí puede haber algún loco que haga alguna tontería. No quiero ponerme en riesgo por un viaje. Corro peligro físico porque allí hay mucho odio después de la guerra civil que nadie olvida. Sólo quiero proteger mi vida. Además, los periodistas llevan tiempo calentando al ambiente para recibirme. Me quedo en Málaga y pagaré la multa que me imponga el club, porque soy un profesional", explica Milan Gurovic.
El recrudecimiento de la situación en la antigua Yugoslavia tras el reciente asesinato del primer ministro serbio, Zoran Djindjic, ha motivado que el campeón mundial decidiera ayer quedarse en Málaga, pese a haber planteado la posibilidad de viajar con dos guardaespaldas: "He tomado la decisión en beneficio del club. No tengo miedo, pero no quiero perjudicar al equipo y creo que estarán mejor sin mí. Sé que los croatas me está esperando allí".
Tanto los directivos del Unicaja como el entrenador, su compatriota Boza Maljkovic, comprenden la inquietud del alero. El club le abrirá un expediente y un juez instructor designado por el Consejo de Administración decidirá una sanción para él.
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Paradójicamente, Milan goza de la amistad de muchos croatas, como su ex compañero Veljko Mrsic o el centrocampista del Málaga Iván Leko. El futbolista es vecino de Gurovic: "Con el tiempo todo pasará, pero creo que no le ocurriría nada si viajara. No es ni el primer ni el último serbio que va a jugar a Croacia. Puede encontrar un ambiente hostil, pero sin peligro para su vida".
No es la primera vez que pasa algo así en Unicaja. La temporada pasada, tras el 11-S, varios jugadores expresaron su reticencia a viajar a Israel. Días antes, la madre del pívot Darren Phillip estuvo a un palmo de morir atrapada en una de las Torres Gemelas de Nueva York.