Dulce epitafio del Depor en Europa
Víctor brilló ayer en el adiós continental ante un Manchester menor

Europa ya es historia. Fisterra es el límite. Una victoria contra un imberbe Manchester United puso el epitafio a las andanzas continentales de un Deportivo que señalará Suiza, tierra de emigrantes, como un lugar maldito en su adolescencia futbolística en Europa. La historia dirá que se despidió ganando y las crónicas que lo hizo divirtiendo.
Ferguson apostó de salida por un once flexible, poco definido tácticamente, con Blanc ordenando a la muchachada, Giggs desabrochado del centro del campo y Forlán viviendo a contrapelo de la defensa rival. Si el Manchester apostó por la heterodoxia, el Depor, abanderó la ortodoxia. Dos extremos bien definidos (Fran y Víctor), un lanzador (Valerón) y un lanzado (Luque). Pero las primeras ocasiones llegaron cuando los deportivistas improvisaron. Acuña y Luque (con disparos que pasaron muy cerca), una aparición de Valerón (con agarrón de Blanc en el área) y los disparos malintencionados de Forlán llenaron el primer tercio de partido. El rudo Phil Neville realizó indisimuladamente un marcaje al hombre sobre Valerón, lo que obligó a ganar protagonismo a Acuña y Duscher. Pasada la media hora, Luque le buscó las cosquillas a Blanc (quién sabe si pensando en Hierro). Lo llevó al huerto arrastrándole a la banda, desde donde dibujó una veloz diagonal ("los años no pasan en balde"), para regalar un gol a Víctor. Justo premio para el Depor. Cruel desenlace para Blanc, un central imperial en otra época.
Noticias relacionadas
En la segunda parte, madrugaron las novedades. A los dos minutos Víctor, después de desarmar a su marcador, sirvió un balón al segundo palo, donde un incordiado Lynch remató al fondo de su propia portería. Luque fue cómplice del episodio. De ahí al final, Riazor fue un clamor: No a la guerra de ingleses y españoles. Pero Blair y Aznar no van al fútbol...
EL DETALLE
La policía cargó contra los ingleses
Los pocos incidentes que causó la afición del Manchester en A Coruña se produjeron en el descanso del partido en Riazor, lo que obligó a la Policía a realizar una carga en su zona de la grada de Pabellón. Al final del partido también se vieron tres bengalas.