De abogado a defensa central
El gol de Berizzo del domingo pasado en el Calderón deja al Celta más cerca de la zona de Champions. Antes de llegar al equipo vigués jugó en Argentina, Francia y México. Ha actuado como lateral izquierdo, central y mediocentro
Iba para abogado pero decidió ser futbolista. Y de los buenos, defensa central consumado tras empezar como lateral izquierdo y probar como mediocentro en el River de Gallego. Su gol el pasado domingo en el Vicente Calderón deja al Celta más cerca de la Champions y alivia la rabia por la lesión que le dejó fuera del pasado Mundial.
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Todo empezó con un partido de séptima división entre Newells y Cruz Alta de Córdoba, el equipo de su pueblo. A las inferiores de Newells las dirigía Bielsa, que, cautivado por su personalidad, le pidió irse con él. Aceptó y su vida cambió. Debutó en Primera con Yudica en 1988 como lateral zurdo, aunque no tardó en trasladarse al centro de la zaga. De sus años en Newells, recuerdos de todo tipo. Derrota en la final de la Libertadores por penaltis ante el Sao Paulo o victoria histórica 5-0 ante River en el Monumental. Ya se le conocía como Pelícano y Toto, y se le consideraba un defensor de pico y pala, de los que se equivocan poco y odian las florituras.
Por eso no tardó en consolidarse en la selección, primero con Passarella y luego con Bielsa. Aquel chico que empezó en el modesto Newerton de su barrio ya se vestía la albiceleste. Dejó Newells para probar en México y jugó en el Atlas tres años, hasta que volvió a Argentina, a River. En Tokio perdió la Intercontinental de 1996 ante la Juve. Y se le escapó la Recopa ante Vélez. De allí llegó al Celta tras una etapa intermedia en el Olympique francés que ya quedó en el olvido. La lesión le frenó la temporada pasada, pero ya es inamovible en el equipo de Lotina. Como central, por supuesto.
