La novia de Benjamín posó semidesnuda en Interviú

Interviú parece haber encontrado un filón en el Betis. Si hace una semana la información aparecida en el semanario sobre las supuestas desavenencias entre la plantilla y el técnico levantó ampollas en la Ciudad Deportiva verdiblanca, ayer fue el posado en la portada de Interviú de Vanessa María, novia de Benjamín, el que levantó los ánimos. El futbolista bético, que acompaña, muy sonriente, a su novia en algunas de las fotografías del reportaje, donde reconoce que "conquistarla me ha costado más que llevarme la Torre del Oro a casa", no se tomó muy bien que algún informador pidiese ayer a los compañeros de Benjamín su opinión sobre las instantáneas. El centrocampista, de muy malos modos, recriminó al periodista por su acción y le dijo que allí sólo se hablaba de fútbol. Pero de fútbol y de otras cosas habla la preciosa Vanessa, quien, ataviada únicamente con una bandera del Betis en forma de pareo, da la receta mágica para los males de los béticos: "¿Quién dice que el Betis no tiene delantera? Conmigo ganaríamos la Champions, la Liga y todo. ¿O no?". Habrá que ver lo que opina de todo esto Don Manué.
Domoraud y Amaya capturan a un ladrón
De película. En los aledaños del Estadi Olímpic de Montjuïc se vivió una de las escenas más curiosas de los últimos años. Un atracador de más de 150 kilos intentó sustraer un maletín a Josep Busquets, encargado de las taquillas del Espanyol, que contenía 24.041 euros. La escena comenzó cerca de las 12:30. El caco se acercó a Busquets, le dio el tirón y salió por piernas. El pobre Pepito, que es así como se conoce en el club a la víctima, gritó: "¡Al ladrón!". La mole avanzaba por el Anillo Olímpico hasta que se topó de cara con Amaya, que le intimidó. La reacción del malhechor fue dejar el maletín y huir calle abajo. En estas se encontró de cara con Domoraud que no dudó en zancadillearle. Rodó por el suelo. No se pitó falta ni hubo denuncia.
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Lehmann provocó el error en un penalti con una danza
Cualquier argucia es buena para tratar de detener un penalti. Cuando parecía que estaba todo inventado, a Lehmann, portero del Borussia Dortmund, no se le ocurrió otra cosa que marcarse un baile por la línea de la portería para presionar al lanzador. Lo curioso es que la danza surtió efecto y el rival lanzó fuera la pena máxima. Y no se crean que era un novato, era Gica Popescu. La acción de Lehmann recordó al irrisorio caminar de Grobelaar en la tanda de penaltis de la final Roma-Liverpool, de la Copa de Europa de 1984 que provocó, el fallo de Nela.