Orgullosos de nuestros atletas
Seis medallas, que pudieron ser ocho porque Reina se quedó a cuatro centésimas del bronce y España, a 14. Un suspiro. Han sido estos los Mundiales del centímetro o de la centésima. Esas mínimas diferencias son las que han separado a nuestros atletas de los mejores del mundo. Unas veces a favor y otras, en contra. Como la suerte se ha repartido, el balance se puede calificar de justo. Nadie nos ha regalado nada. El resultado final, sin necesitar de estar aliados con la suerte, son seis medallas. Más que nunca en unos Mundiales en pista cubierta. Es para estar orgullosos de nuestros atletas.
Noticias relacionadas
Orgullosos por ver cómo Mayte Martínez no cejó en perseguir la medalla como si en ello le fuera la vida. Dos veces se quedó atrancada y dos veces se volvió a meter en la lucha. En momentos, además, tan críticos que lo más fácil era arrojar la toalla. Cuando la carrera va lanzada y hay que frenar porque una atleta se pone delante, el esfuerzo por volver a sprintar es ciclópeo. Y si encima luego, ya sin metros para recuperar porque la carrera se acaba, se interpone otra, lo que se plantea ya es un duelo a vida o muerte. Y Mayte, con ese corazón que tiene, no se arrugó. Fue la medalla más difícil jamás ganada.
La de Alberto García también tuvo su historia porque retó a uno de los más grandes atletas de todos los tiempos. Cuando atacó fue para dejar atrás a Gebrselassie. Las diferencias entre ambos son tremendas. Gebrselassie corre los 1.500 metros y los 3.000 cuatro segundos más rápido que García; los 5.000, 23 segundos; los 10.000, 1.24 minutos, y encima hace la maratón en 2.06 horas. Gebrselassie es como Thorpe en natación. Gana en todo a lo que se apunta. Pero García no podía irse sin intentarlo. Bienvenidas platas como esa y bronces como el de Mayte que permiten regresar con la cabeza bien alta.
