Jacobs, oro a los 39 años
La reina del 1.500 tuvo problemas por falta de hierro en los años 90


Al borde de los 40 años, la californiana Regina Jacobs, Dama de Hierro, viene de otro mundo y de otro tiempo: finales de los años 70 y los primeros 80, cuando unos técnicos y unos talentos enraizados en Oregón, Bill Bowerman, Phil Knight, Mary Decker, Steve Prefontaine, Alberto Salazar... se unieron para crear, primero, el club Athletics West. Y después, el imperio Nike.
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Al frente de las operaciones, Phil Knight: poderoso caballero. Jacobs creció en ese ambiente. A los cuatro años ya corría. A los 13 batió el récord escolar de Mary Decker en 880 yardas. A los 15 ya era atleta de Nike, de Knight. Y en 1980 participó en sus primeros trials, o pruebas de selección olímpica de Estados Unidos: los de aquellos que tenían que ir a los Juegos de Moscú y no fueron.
Jacobs, que acabó casándose con su entrenador, Tom Craig, y que le gusta salir a correr con su caniche Floyd, ofreció extraños altibajos en sus mejores años. Hasta que en 1993 se comprobó que su organismo no producía suficiente hierro en la sangre. Empezó a medicarse y tuvo un buen repunte competitivo, pero nunca le han abandonado los problemas de salud: no pudo competir en Sydney cuando un problema respiratorio le arruinó un verano excepcional. Había arrasado en 1.500 y en 5.000 en los trials de Sacramento. Ayer, iba derecha al récord del mundo de 1.500, pero para batir un récord a los 39 años hay que ser de hierro. Como Jacobs, pero ya un poco más joven.