Marta salió a por el oro y acabó segunda
Fue subcampeona en los 3.000 metros tras la etíope Berhane Adere.


Marta, Marta Domínguez, tiene un marcapasos de bravura que le indica en cada gran campeonato el lugar donde se esconde la medalla. Y se pone en el pelo una cintita que es un amuleto de la familia Domínguez, de rancia estirpe palentina.
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Pero Berhane Adere, la etíope que tiene cara de tener 73 años, aunque nació en 1973, es campeona mundial de media maratón y tiene la plusmarca mundial de los tres kilómetros en sala. Y ha pasado hambre, cosa fundamental en un fondista y casi inevitable en Etiopía. Por eso, Adere tiene la cara tan curtida como Chavela Vargas. Más claro: Adere es Gebrselassie en versión femenina.
Así que Marta de España y de Odriozola se enfrentó a la replicante curtida de Gebrselassie y su escudera Meseret Defar. La inglesa Hayley Tullett dio tiempo al primer kilómetro: 2:59.16. Y en el segundo: 5:57.03. Ahí surgió Adere, un simún del desierto eritreo. Y tras Adere, Marta. Y tras ellas, nadie, si acaso el rastro lejano de Defar, barrido por el huracán etíope-palentino. Adere hizo el último kilómetro en 2:43, casi sin esforzarse. Marta, un revoltillo hirviente, comprometió la plata en su persecución del oro: Defar arreaba en busca de su jefa. Pero Marta de España resistió con bravura.