Felipe II y Odriozola
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Si Felipe II levantase la tapa de granito de su sarcófago de El Escorial y se interesase por algo tan extraño en su tiempo como el deporte, envidiaría a José María Odriozola. Porque lo que no consiguió la Armada Invencible, poner una pica en Inglaterra, lo va a conseguir, seguro, la Marea Roja de atletas españoles. Otra Armada Invencible, pero, ésta, victoriosa. Lo veremos. El llamado Rey Prudente pecó de imprudencia mandando contra la Pérfida Albión un sinnúmero de barcos, pero muchos de ellos más cerca del desguace que de la gloria guerrera. Odriozola, el presidente del éxito pronosticador de hace medio año en los Europeos de Múnich, ha montado un ejército, una Marea, una Escuadra Invencible, esta sí, que roza el cielo con la punta de los dedos.
Aquí no hay nadie para el desguace, sino atletas con cara de cuchillo, esa cara afilada que se le pone a los corredores de mediofondo cuando están en plena forma. ¡Qué le miren la cara a Alberto García, y que tiemblen! Doloroso para los británicos: España va a clavar la pica en Inglaterra gracias, sobre todo al empuje guerrero de los mediofondistas. Ellos, que fueron millonarios en esta prueba, ahora andan pidiendo limosnas. Ellos, que derrotaron a la Invencible, contemplan ahora con temor la llegada de nuestras huestes atléticas.
