Liga de Campeones | Juventus 3 - Deportivo 2

¡Porca miseria!

El Depor, que fue superior durante una hora, perdió contra la Juve y cayó eliminado con el banquillo lleno de titulares.

<B>ELIMINADO</b>. El Depor tuvo en la mano el partido, pero la Juve fue más contundente y un gol de Tudor deja a los de Irureta fuera de Europa.
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Fe en sus posibilidades. Eso es lo que le faltó al Depor en Delle Alpi. Tuvo a la Juve herida de muerte, pero a este equipo le falta el instinto asesino que le sobra a su rival de anoche. El instinto es estéril cuando no se acompaña de contundencia. No mastica a sus rivales, los saborea. Y eso, a veces, provoca indigestión.

De salida, Lippi apostó por alinear lo mejor, y lo único, que tenía. Irureta prefirió buscar el equilibrio entre la proyección ofensiva y la sobriedad defensiva. Un traje a medida para congestionar el área de influencia de Nedved y Di Vaio, con Duscher, Héctor y Scaloni. La partita comenzaba igualada: siete defensas para tres atacantes.

Extraña forma de buscar una victoria que clasificaba virtualmente al ganador. Similitud en el fondo, que no en la forma.

Nedved frecuentó el área de Del Piero, y Tristán, el hábitat de Valerón en el arranque. La pelota, como ocurre cuando juega la Juve, dormía en los pies visitantes. La inteligencia de Fran, el coraje de Scaloni y el talento de Tristán disolvieron prematuramente la sociedad Tacchinardi-Davids, dos sospechosos habituales. El capitán y el sevillano desperdiciaron dos ocasiones como prólogo al gol de Ferrara, en un estrepitoso fallo defensivo. La Juve no tantea, golpea. Dos minutos después, calco de la jugada anterior, con desenlace feliz por milímetros.

El Depor se tambaleaba. Su buen juego de pies no escondía su defensa de papel. La Juve le dio aire al Deportivo y el balón, oxígeno. Los de Irureta comenzaron a coleccionar méritos ante Buffon, entre ellos un mano a mano fallado por Makaay, El Odiado ("el fútbol de Italia no me gusta"). Una hora por delante y un reto asumible, desde la paciencia y el talento. El mismo que exhibieron en el gol del empate, pasada la media hora. Una contra acabó con una asistencia magistral de Makaay (en Italia, los delanteros no pasan, sólo rematan) a Tristán, que el sevillano empujó a la red. La dictadura de la calidad imponía justicia esférica en el marcador.

El segundo tiempo trajo movimientos de fichas. Lippi cambió cromos en su ataque, Zalayeta por Di Vaio, y Camoranesi dejó sitio a Pessotto. Irureta sacrificó calidad por polivalencia (Capdevila por Fran). Aún estudiaban las consecuencias de los relevos, cuando Makaay recibió una pelota al borde del área. La acomodó en su zurda y se sacó una comba al palo largo de Buffon, que el arquero saludó en su trayecto a la red. Los planes cambiaban. Pero la candidez defensiva del Deportivo regaló un balón en el área al ‘bianconero’ menos indicado: Trezeguet. Vuelta a las andadas y, cuatro minutos más tarde, gran susto cuando el francés enviaba al palo un disparo seco.

Irureta mandó a su gente un salvavidas (Valerón) y un tablón al que agarrarse (Andrade) ante el naufragio. Abrumados por las bravatas rivales, y con secundarios en el campo (sin Luque, sin Sergio, sin Víctor, sin Fran, sin Tristán), el Depor murió matando y Tudor escribió el epitafio con su gol.

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