Yo digo Juan Mora

Hemos agotado los elogios sobre Alonso

Juan Mora
Importado de Hercules
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Los elogios se agotan a la hora de hablar de Fernando Alonso. No deben ser gratuitos porque proceden de los especialistas, gente muy cualificada en la Fórmula 1, donde nada queda al azar. Tampoco podría ser de otra manera, pues se trata de una actividad en la que una escudería puntera es capaz de gastarse 60.000 millones —hablo de pesetas para mejor darnos cuenta de la magnitud de la cifra— en investigación y desarrollo. Así que si esta gente dice que Alonso es un fenómeno hay que creerla y punto. El resto de los mortales no somos quienes para dudar de sus conocimientos.

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Hasta un cualificado grafólogo revela que Alonso tiene los rasgos del fuera de serie. Y el propio Alonso dice que si tuviera el coche de Schumacher sería campeón. Hasta aquí, todos de acuerdo. Pilotos de verdad buenos en el mundo debe de haber media docena, y Alonso entre ellos. Mas un pero. Yo no sé si los panegíricos a Alonso llegan antes de tiempo. Alonso, en Australia, quedó por detrás de los dos McLaren, que son mejores, de un Ferrari, que es mejor —el otro no acabó—, de un Williams, que también es mejor —al otro le ganó—, de un Sauber, que es peor, y del otro Renault, que es igual.

Nos cuentan que es que tuvo mala suerte. Que si un diferencial defectuoso y un error en la electrónica de su coche en el primer entrenamiento, que si pudo ser tercero en la vuelta que fijaba la parrilla de salida, que si la carrera se paró cuando iba segundo... Como si tuviera el patrimonio de la mala suerte, lo mismo que Sainz, que parece ser el único que atropella ovejas o se le rompe la junta de la trócola. No, Alonso ha cumplido y punto, lo cual no es poco. Un detalle: L’Equipe y La Gazzetta no dedicaron una línea a su carrera en Australia. Campeones en potencia hay muchos; de verdad, sólo uno.

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