Clemente quiere a Bogho ante el Málaga
El técnico forzará la preparación del francés para que supla el domingo a Domoraud. "Aquí estoy para jugar, no para ganar dinero", dice Alain.

Todavía no han pasado los ecos del empate ante el Recreativo y el Espanyol ya está pensando en el decisivo encuentro del domingo ante el Málaga. La primera prueba de ello la ofreció ayer Javier Clemente tras el entrenamiento. Se quedó casi media hora tratando de poner a punto la forma de Alain Boghossian, el centrocampista francés que reapareció en Huelva después de cinco meses fuera del equipo. La baja obligada (por acumulación de amarillas) de Cyril Domoraud deja vacante la posición de pivote, por la que pujaría Bogho.
"Me hizo muy feliz jugar esos quince minutos en Málaga. El partido estaba roto, era de ida y venida y me costó coger el ritmo", comenta Boghossian. "Nadie quería empatar. Me gustan estos domingos. A un futbolista le da mucha rabia ver en el vestuario cómo sus compañeros salen a jugar y él tiene que mirárselo vestido de calle. Jugar al fútbol nos agrada a casi todos... Tan sólo necesitaba recuperar esa sensación de juego. Llevo quince años al máximo nivel y ninguna intención de despedirme de esta manera".
¿Jugará el domingo de titular? "No me hable de eso. Me ha traído mala suerte desde siempre. Sólo hablo del partido anterior, no del siguiente. En Italia también me pasaba. Hubo días en los que salí ante la prensa para decir que podría jugar, y luego nada", responde Boghossian, que de pasado sí que entiende.
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Dialogar con Boghossian es sintonizar con un crack del calcio, un campeón del mundo con Francia. Pero además, es hacerlo con un futbolista que decidió (con el apoyo del club, claro está) que antes de cobrar un solo euro tenía que recuperarse de sus múltiples lesiones. "Ahora quiero que la gente se crea que yo aquí no estoy para ganar dinero. Vine al Espanyol perdiendo mucho de la ficha que cobraba en Italia".
Recuerdos
Bogho se topó en verano con el Espanyol y con Juande Ramos. "Recuerdo que tuve problemas con él. Al volver del partido de Copa en Alicante (el Espanyol cayó eliminado) dije que así no podíamos seguir. Directamente me mandó al banquillo y a la grada. Ahora hay equipo para salvarse. No será ningún milagro". Ojalá...