Yo digo Juan Mora

Armstrong se ha creado un mal enemigo

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Lance Armstrong es un mentiroso, o un descortés, o un prepotente. Le dijo el pasado jueves a José Ramón de la Morena que no conocía a Aitor González. Y éste se ha picado. Hace bien. Aitor es un rival potencial de Armstrong y no tiene por qué dejarse ningunear. Si será rival, que hace dos años, en la Vuelta a Murcia, le ganó la contrarreloj. Y Aitor ganó la última Vuelta a España. Puede que a Armstrong esto le parezca una empresa menor, pero, hombre, grandes vueltas sólo hay tres y preocuparse por conocer quién gana las otras dos —el Tour ya sabemos que es suyo— tampoco está de más.

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Creo, de verdad, que Armstrong sí sabe quién es Aitor. ¿Cómo no la va a saber si fue quien ganó la última Vuelta a Heras? Armstrong mandó a su delfín a ganar la Vuelta, en devolución de los favores prestados por tirar de él en las montañas del Tour, va un tal Aitor y le manda para casa con las orejas gachas. Pues Armstrong, por lo que quiere dar a entender, ni le preguntó quién le había ganado. No sé qué tendrá contra Aitor, pero una cosa ha conseguido: ganarse un enemigo. Cuando se vean las caras en el próximo Tour, Aitor va a tener una motivación extra para fastidiar al estadounidense.

Y cuidado con Aitor, que es ciclista de raza. Ya vimos en la Vuelta la que es capaz de montar. Cuando se pica ni espera a Sevilla, ni respeta las órdenes de Belda, que es hombre de armas tomar. Coge a su amigo Perdiguero y arman la de San Quintín. Los dos son guerrilleros, exponentes de una raza en extinción que se niega a ponerse a los pies de quienes han convertido el ciclismo en un deporte cerebral, donde se impone la disciplina de equipo. Y ahí tienen a la pareja: compitiendo, disfrutando y, lo que es mejor, ganando. A lo mejor es a ellos a quien Armstrong les importa un pimiento.

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