"Me trataré con pizza, empanada y barbacoa"
"Ver que el fútbol y la música reacciona, eso fue una avalancha de felicidad. Haré todo lo posible por devolver ese cariño dentro del campo y haciendo rock and roll".

Antes de comenzar con las preguntas, me gustaría decir una cosa. Lo primero, que me operaron realmente; no estuve en la peluquería pese a que me haya cambiado el color del pelo. Ahora en serio, quería agradecer el gesto maravilloso y solidario de la gente de todo el mundo que me ha apoyado. Como dice mi camiseta: gracias, gracias, gracias.
¿En algún momento soñó con recibir tantas muestras de cariño?
No. Uno ni siquiera sospecha que se reconozca tanto su juego y que pueda transcender fronteras y colores. Me han llegado apoyos de España, Argentina, Francia, Japón... Hasta de aficionados del Real Madrid. Pocas personas pueden vivir algo así. Ha sido un cúmulo de sensaciones maravillosas, que te llenan, te dan energía y te ponen la piel de gallina. Ha sido algo así como una avalancha de felicidad. Ahora intentaré devolverle a la gente todo este apoyo con fútbol y rocknroll.
Alguna de esos apoyos le sorprendió especialmente?
Muchos. Yo estaba tranquilamente en la habitación del hospital viendo la tele y no paraban de entrar cestas, frutas, flores... En Mar de Plata se echaron a la calle para animarme. La gente hasta se disfrazaba. Me llamó gente del mundo de la música como Miguel Ríos, Rosendo o Vargas. A todas esas personas sólo puedo decirles gracias, porque no me alcanzan las palabras para expresar lo que me han hecho sentir durante estos días.
Sus compañeros del Atlético también estuvieron con usted en todo momento...
El presidente permaneció las dos horas y media que duró la operación charlando con mi esposa. Fue impresionante. Todas esas cosas se guardan en el corazón. Mis compañeros se acercaban a verme y me veían tan bien que se preguntaban si de verdad me habían operado. Lo que está claro es que no me equivoqué. El Atlético es mi casa.
¿Ha tomado alguna decisión drástica tras esta experiencia?
Sí. He dejado el tabaco y animo a todos los fumadores a hacer lo mismo. Llevaba fumando desde los 17 años y estoy seguro de que ésta ha sido la causa de todo lo que me ha pasado. Los 35 puntos que tengo en el costado me lo están recordando en cada momento. Yo soy de Mar de Plata, que es zona de casinos, y desde pequeño me enseñaron un dicho: De enero a enero, gana el cajero. Con los cigarrillos pasa igual, es algo que no avisa y al final te pasa factura. Ahora lo dejé y hacerlo público me ayudará. Ya saben, si alguien me ve fumando por la calle, que me recuerde: "¡Eh! Tienes 35 puntos en el costado". No voy a participar en campañas antitabaco, sólo aconsejo a la gente que lo deje. Eso es todo.
¿Y ha cambiado su forma de entender la vida?
Para nada. Yo siempre lo he tenido muy claro. Somos simples futbolistas y el fútbol pasa y queda sólo la persona. Hay gente mucho más importante que nosotros. Veo a los médicos y a los científicos reclamando más dinero para investigación y pienso que ahí es donde deberían ir los euros. A buscar curas para el cáncer, el SIDA... Eso es lo que de verdad cuenta. Al fin y al cabo, yo, cuando acabe mi carrera, seré sólo un ciudadano más.
Habla de los médicos con veneración...
Sí, porque he tenido la suerte de estar rodeado de doctores enormemente competentes. De hecho, quiero dar las gracias a las clínicas Fremap y Cemtro y a todo el personal sanitario que me he tratado en ellas. También, por supuesto, a toda la familia atlética y a mi propia familia que se mantuvo todo el rato al pie del cañón
¿Cómo se encuentra ahora?
Estoy muy bien. Quizás sea gracias al fútbol, que nos hace muy fuertes física y mentalmente. Según los doctores, la operación fue de libro y ahora sólo pienso en recuperarme tranquilamente, pero acelerado. Mi naturaleza ansiosa me empuja a intentar volver antes de los dos meses previstos. ¿Que qué tratamiento voy a seguir? Pizza, empanada y barbacoa.
Esa fuerza mental de que habla, ¿es lo qué provocó que le dieran el alta en tan sólo cinco días?
Bueno, influyó. Pero el físico también respondió de maravilla y la cicatriz cerró muy bien. Así que forcé una reunión con el doctor y obtuvimos la libertad antes de tiempo.
Cuando le dijeron lo que tenía, ¿cómo lo encajó?
Bien. Todos mis amigos me decían que te tenían que haberme llamado Moral 102. El doctor me intentaba explicar la gravedad de lo que tenía y yo sólo le preguntaba cuándo me operaban. Sólo pensaba en volver rápido a los campos. Lo encajé de forma natural porque yo me sentía fuerte, menos mal que estaban ahí los doctores Villalón y Beaus para detectar el problema.
Durante tres días, usted no le dijo nada a nadie y continuó haciendo una vida completamente normal ¿Por qué?
Estuve tres días sin decirle nada a nadie porque uno no quiere preocupar a sus padres. No era justo. Sabiendo que el tumor estaba encapsulado y que todo debía ir bien, preferí esperar. Cuando se lo dije, mi madre lloraba desesperada: "¡Que desgracia, hijo! ¿Quién te va a operar?". Yo, para quitar un poquito de tensión, la dije: "Gracias por este apoyo y no te preocupes. Todo saldrá bien. Me han comentado que el doctor que me va a operar de un ojo ve bien". Y funcionó.
También intentó en todo momento mantener a sus hijos aisladas de todo el asunto.¿Les ha explicado ya lo sucedido?
Sí. Sobre todo a la mayor. El aislamiento surgió efecto y les ahorré mucho sufrimiento. Luego les expliqué lo que había pasado con una conversación natural, sin más historias.
¿A qué se debe ese cambio de look?
Nada, otro ciclo que pasa. Al creer en las formas cíclicas entendí que era el momento de dar por perdido esa especie de rubio que llevaba. Y, ya ven, ahora soy un poco negro.
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Ahora, cuando regrese a la portería, ¿será distinta su percepción del fútbol?
No, no voy a cambiar mi filosofía del deporte. Tengo las cosas muy claritas y pondré la misma pasión y dedicación que hasta ahora. Eso sí, trataré de hacerlo mejor que antes porque uno siempre puede seguir progresando. Ya tengo muchas ganas de regresar. Sé que debo tomármelo con tranquilidad, y así lo haré, pero espero que se acorten los plazos. El equipo está bárbaro. Cuando me fueron a dar los puntos aposté por los 35, que ya son puntos, pero me quedé corto. El Atlético ya tiene 38.
