Real Sociedad | El perfil de Maldini

Goles para Divaz y Todorivic

En cada festejo de sus tantos, Kovacevic tiene un instante para el recuerdo de la guerra y el de sus dos amigos. Admirado por Van Basten, buscó triunfar en Italia, sin suerte, y luego en Inglaterra. En la Real halló la felicidad.

<B>MATADOR</B>. Darko Kovacevic.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Nació en Kovin, un pueblo a 50 kilómetros de Belgrado. Seguro que con cada festejo de gol en esta histórica temporada de la Real tiene un instante para el recuerdo de la guerra y de sus amigos Divaz y Todorivic. También para su admirado Marco Van Basten, el ídolo del ídolo. Quizá por eso Darko Kovacevic buscó triunfar en Italia. Sin suerte, porque el destino no le eligió el mejor momento para llegar a la Juventus.

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El nueve que ha incrustado a la Real en el pelotón de los candidatos al título empezó en el Proleter Zrenjanin antes de llegar al poderoso Estrella Roja. 37 goles en dos temporadas tuvieron la culpa, y esas cifras las mantuvo en el principal equipo del país antes de aceptar una oferta del Sheffield Wednesday. Un gran error, porque problemas con el permiso de trabajo le impidieron rendir. Aún así marcó 17 goles, pero su carrera parecía estancada. Hasta que la Real Sociedad apareció para levantarla. Llegó en la temporada 96-97 y de sus primeros dos años quedan imágenes inolvidables. Una de ellas, aquella fotografía en AS con la camiseta del Real Madrid y la frase "Lorenzo fíchame" que no sentó nada bien en San Sebastián.

En el campo le costó rendir. Cuatro meses sin un solo gol y nada más que ocho en su primera temporada, en la que se le comparó demasiado con su compatriota Mijatovic. Incluso se le cuestionó por su afición a las croquetas por su mal momento de forma. Pero todo cambió y Carlo Ancelotti le pidió para su proyecto en la Juventus. Suplente de Inzaghi, con Del Piero y Zidane como conductores de un equipo imponente, Kovacevic se metió pronto a la hinchada en el bolsillo. Incluso declaró que sería el máximo goleador de la temporada 2000-01. Pero solo jugó doce partidos de liga en tres temporadas, nueve en la Juventus y tres en su cesión al Lazio. Por eso volvió, para suerte de la Real y de la Liga de los Ases, que disfruta de un nueve de verdad, rematador, buen cabeceador y listo en el área. Ante el Alavés lo volvió a demostrar. Hace ya tiempo que el apellido Kovacevic es sinónimo de gol, y no por aquel delantero del Partizán y Nantes llamado Wladimir y que triunfó en Francia en los años setenta. Darko es mejor, mucho mejor.

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