Ibagaza mareó a un Betis de funeral
El penalti inicial de Ito al Caño dictó el guión en Mallorca.


Los Idus de marzo y la Cuaresma amenazan con volverse tan peligrosos para el Betis de Lopera como lo fueron para Julio César y Jesucristo. Sólo que al Betis no lo está acuchillando el puñal de su hijo ni el beso de Judas, sino la sucesión de pequeñas miserias que ya tienen cara de pecados capitales: avaricia de quien tenía que reforzar el equipo y no lo hizo, imprevisión de quien debió pensar en apuntalar unos puestos tirados y dejó pasar el tren y por supuesto la sombra negra de las lesiones. Pero...
Pero: la actualidad de la cosa bética, que tan guapo lucía en otoño se describe tan fácil como esto: los cambios para intentar ganar el partido fueron Casas y César, jugadores a los que Víctor Fernández tenía desechados de tienta y cerrado hace tiempo. El entrenador bético tuvo que recurrir a Calado para arreglar sus lutos en el pivote: nada menos que Calado, señores, señor Ruiz de Lopera.
Y a las cinco en punto de la tarde, en el coso de Son Moix sonó el primer aviso: penalti demencial de Ito a Ibagaza a los 24 segundos. Ito creería hallarse aún en casetas. Marcó Pandiani y el Betis, que traía las banderillas del Sevilla en todo lo alto, se tragó una estocada en los adentros.
Con el gol, Ibagaza empezó a parar, templar y mandar en un escenario, que el Betis quería arreglar a oleadas, sin orden, con Arzu de central, con Fernando de ariete... y con Calado de pivote. Y, por cierto, sin Capi, en cuyo lugar juega desde hace tiempo un pálido espectro con cintita: no aquel trueno venido de Camas.
Un detallazo de Denilson, que intentó cargar con el equipo, puso el empate en la cabeza de Fernando. La ilusión sólo duró seis minutos más que el descanso. Prats y sus defensas, o lo que fueran, dejaron a Harold Lozano cabecear a placer: 2-1, con más de media hora por delante, pero con Casas y César como soluciones y con Ibagaza moviendo metronómicamente los muñecos. Misión imposibilísima para un Betis de funeral y con la fatiga del metal. Véalo usted, señor Ruiz de Lopera.
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