Primera | Deportivo 2 - Villarreal 1

Pino desestabilizó un choque trabado

El colegiado se inventó un penalti a Tristán y una agresión de César

<B>NO PIERDE EL PASO</B>. El Deportivo venció y sigue la estela del liderato. Víctor culminó la remontada con su gol.
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Los árbitros son humanos. Y además, algunos, inútiles. Pino Zamorano es, por méritos propios, uno de estos últimos. El madrileño que pita, no dirige, con licencia de la castellano-manchega, desestabilizó el partido con sus fallos constantes.

En el choque hubo tres protagonistas: el comprometido Floro, el temido Pino Zamorano y el inesperado Víctor Sánchez del Amo. El primero prometió que su Villarreal no le haría ascos a la pelota y cumplió. El segundo, desgraciadamente, evidenció que tiene menos criterio que el modisto de Paco Clavel. Y el tercero asumió el protagonismo en las áreas. En la del Depor le pillaron agarrando inocentemente a un delantero y acabó con gol de penalti con frivolité incluida de Jorge López. En la del Villarreal pescó un rechace de Reina y corrigió su anterior borrón con el 2-1. Por medio, Pino torpedeó la línea de flotación del Submarino Amarillo señalando un penalti inexistente que arrancó la burla de la grada. Tristán, que fue lo único que hizo, marcó después de protagonizar con Makaay la entrega semanal de Salsa Rosa en Riazor.

Para la segunda parte Floro sacudió las bandas villarrealenses (Belletti-Jorge López y Arrubarrena-Guayre) y con Palermo de boya y Víctor de jugón, le dio trabajo a la defensa local. En el Depor, César se convirtió en el mejor ariete con tres remates que rondaron el marcador. La pelota era visitante, pero la única sensación real de peligro la daba Pino Zamorano cada vez que se llevaba el silbato a la boca. ¡Qué calamidad!

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El encefalograma plano del partido disparó sus pulsaciones con la entrada del Matador De Nigris, que mostró más dotes de actor que de delantero. Pero la reacción llegó en la dirección inesperada. Héctor, Sergio y Makaay, en tres ocasiones, desperdiciaron ocasiones ante Reina. En medio de este aluvión ofensivo, Irureta situó a Valerón en el campo. ¿Saben por quién? Pues sí. Por Tristán. Y van 20 de 20 sin jugar el partido completo. Una sonrisa irónica del sevillano saludó la sustitución. Después, los pelotazos de un Villarreal que se vulgarizó con la salida de Víctor y la noche aciaga de Makaay, que mostró su lado humano y no pudo igualar a Bebeto, cerraron el choque. Pino se cargó el partido con su desastroso criterio, pero su actuación traerá consecuencias: al menos para César, Duscher, Víctor, Belletti y Arruabarrena, que se pierden el próximo.

EL DETALLE

pique entre Tristán y Makaay en el penalti

Tras pitar penalti, Tristán, el encargado de tirar las penas máximas, cogió la pelota para lanzarlo. Makaay se acercó porque también quería hacerlo, ya que de anotarlo igualaba a Bebeto, que anotó siete jornadas consecutivas. Diego se negó y hubo pique.

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