Balonmano | Champions League

El orgullo del Magdeburg ennoblece más al Portland

Pese a Stefansson (16 goles), el equipo español llega a semifinales

<B>LÍDER.</B> Mateo Garralda fue una de las piezas notables del Portland.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

El último campeón de Europa se despidió ayer de la Champions League. Traía una desventaja de cuatro goles, pero se presentó en la pista del Portland con la intención de voltear la eliminatoria, de oponer todo el orgullo de un plantel campeón. Todo ese esfuerzo, incluso cuando era imposible la proeza porque la eliminatoria estaba ventilada, es lo que le permitió el empate, y lo que engrandece la clasificación del campeón español para semifinales.

Ayer, como se esperaba, el Magdeburg salió acelerado y confiando en el brazo de su lanzador zurdo, el islandés Olafur Stefansson, el gran fichaje del Ciudad Real para la próxima temporada, el lateral del dicen, es el mejor atacante del mundo.

Sí. Stefansson puso a prueba a la defenda del Portland, a la paciencia veterana del conjunto de Equisoain. Acabó con 16 goles, y sólo tres fallos en el tiro: ¡fantástico! Fue medio Magdeburg, el jugador que en el minuto 22 había puesto a los suyos camino de la remontaba: 10-14.

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Pero el Portland sabe de sus virtudes, y que tiene hombres que les gusta el castigo. Por ejemplo, Garralda. Un zurdo que se sentía minimizado por otro, que pidió su protagonismo y acabó con siete goles, algunos muy importantes cuando la afición estaba asustada.

También estaban metidos intensamente en la pelea algunos más: Urdiales, Iakimovic...y Richardson. Cojitranco, golpeado y maltrecho, recuperó un par de balones en momentos clave y en el minuto 55 había sentenciado el choque (31-28). Lo otro, lo del empate, fue en el tiempo de la basura, cuando el Portland respiró satisfecho ante un Magdeburg que se resistía a morir.

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