Yo digo Javier Lekuona

Hacía falta su carácter

Javier Lekuona
Colaborador de As
Licenciado Periodismo Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Radio El País, Gaur Express, SER Miranda, SER Vitoria y Canal Gasteiz Televisión, como colaborador
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Estaba cantado que el ostracismo de Óscar Téllez iba a durar menos de lo previsto. No está el horno para bollos y el central madrileño no desentonaba, en absoluto, con respecto al resto de defensas. Pero fue castigado por una hipotética indisciplina, ya que faltó a algunas sesiones de pesaje y no hizo caso al presidente, Gonzalo Antón, que lleva tiempo pidiéndole que baje unos kilos. Téllez ha sido siempre un personaje controvertido, especial. Pero es una persona ciertamente transparente y noble. Nació en el seno de una humilde familia de Mejorada del Campo, en la periferia de Madrid. Su madre se convirtió en su referente como gladiadora de un hogar roto por el accidente de camión que dejó minusválido a su padre quien, a la postre, abandonó el hogar. Así como Óscar es un prodigio físico de la naturaleza, su hermano es un chaval frágil con problemas de salud. Y es ahí donde nace la figura comprometida de Téllez, que se hace cargo de la familia económicamente y lucha por sacar adelante su casa.

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Ya en su época juvenil tuvo problemas con el peso. Unas complicaciones que degeneraron en un episodio de anorexia en el Real Madrid cuando se obsesionó con adelgazar. Después de vagar por Tercera y Segunda B, cayó en Vitoria, donde se formó como persona y futbolista. Ascenso, traspaso al Valencia, final de la UEFA e internacionalidad con Camacho fueron los siguientes episodios. Y con los mismos kilos, o más, que ahora.

Pero las líneas de su vida se han torcido últimamente y, a pesar de la felicidad de encontrar una pareja estable y de tener una niña, ha tenido que pasar por la complicada humillación de estar apartado de las convocatorias durante tres semanas. Inicialmente se habló de un mes, pero las circunstancias le han devuelto al once inicial antes de lo previsto. Ahora hace falta saber si su contundencia y su prodigiosa zurda siguen engrasadas. De peores ha salido durante su azarosa vida este bravo central.

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