"Los gorditos somos una gente de lo más fiable"
Oscar Téllez protagonizó un caso muy especial: lo apartaron del equipo por exceso de peso. No tardaron en llamarle el Ronaldo del norte, claro. Convenía charlar con él y, si era posible, comer juntos.

Gordo, lo del Alavés. Quién te ha visto y quién te ve, amigo.
Sí, gordísimo.
¿Cómo se explica que en cosa de meses un equipo temible se convierta en una banda?
La verdad es que tenemos todos mucho que reflexionar.
Vemos jugar al equipo y no lo reconocemos.
No estamos bien puestos en el campo, no nos salen las cosas, estamos como incómodos. Estos días de suplencia me he dado cuenta. No es el Alavés de tampoco hace tanto. El equipo ha perdido la concentración de antes, aquella actitud que nos tenía siempre vigilantes, siempre atentos, en tensión. Igual nos falta algo de humildad, hemos perdido también la confianza en nuestras fuerzas. Antes nos metían un gol y nos daba lo mismo; teníamos fe en la remontada. Ahora nos marcan y se acabó.
¡Ay, aquellos tiempos de UEFA, vino y rosas!
¿Sabe? Jamás en mi vida he visto acabar aquella final. Todavía hoy me pongo el vídeo y no supero el minuto 70 o así. Sé lo que va a venir y bueno... Apago y me voy. Se me siguen cayendo las lágrimas. Entonces pasaba lo que antes le decía: que perdíamos una final por 2-0 y 3-1, nos mirábamos a los ojos y sabíamos que eso era remontable. Ahora nos meten uno y parece una montaña.
¿Será que el efecto Mané se agota, que ya son muchos años?
El problema no es el entrenador, el problema somos los jugadores.
Según su presidente, los fichajes han sido un desastre. Creo que acierta...
Si las cosas no están saliendo no es por falta de interés por parte de nadie. Pero es evidente que este es otro Alavés, mucho peor en el rendimiento colectivo sin duda. Eso pasa en el fútbol: se van unos jugadores, llegan otros y la magia del vestuario se resiente. Hay que volver a empezar y si los resultados no acompañan, el lío está armado.
¿Es casual que los líos empiecen cuando se rompe el eje Coloccini-Téllez?
¡Qué quiere que le diga yo!
Pues que sí, que aquello funcionaba, y que cuando uno faltaba, salía Karmona y también funcionaba.
Tenemos más problemas que esos. Uno, sobre todo, convencernos de que o apretamos como antes o somos eso, un equipo más, vulgar, al que golean por ahí. Un equipo que está abajo y eso hace tiempo que no sucedía.
Astudillo también se echa en falta. La seriedad de Desio. La zurda de Pablo. ¿Pero a quien más echan en falta es a Javi Moreno?
Era el referente, claro. Llegó un momento en que le mandabas una pedrada, la paraba y metía gol. Ni nosotros tenemos un delantero en ese estado de gracia ni él es ahora aquél Javi Moreno imparable.
¿Y lo suyo, lo de su peso y tal?
He estado entrenándome en tres sesiones diarias, en el campo, corriendo por el monte... Me he dado unas palizas enormes.
¿Y eso es conveniente a estas alturas de la temporada? La impresión es que hacer una minipretemporada en marzo es raro.
¡Doctores tiene la Iglesia!
¿Tan fuera de peso estaba usted?
Según los médicos mi peso ideal está en los 89 o 90 kilos. Pero las más de las veces he pesado 92, 93 e incluso 94. La final de la UEFA la jugué pasado de peso, con 92 largos...
Sorprendente.
A mí me mató el partido con el Besiktas; lo jugué muy mal y ahí empezaron los problemas.
¿Con Mané, con el médico?
Mané tomó esa decisión sobre mi peso y mi pase al banquillo, y yo me dediqué a luchar para que cambiara de opinión. Simplemente eso.
¿Su relación con el entrenador ha cambiado?
Mané es mi valedor, que nadie se confunda. Otra cosa es que los mismos médicos opinan que les es muy difícil establecer cuánto debo pesar por mi corpulencia y masa muscular. Yo no voy a estar nunca delgado.
Ahora mismo se ha comido usted un par de cocochas rebozadas y está con un arroz con pescado, plato único. ¿Se comería un par de bueyes si pudiera?
No, para nada. Yo como lo que cualquier persona, no me tengo por un tragaldabas. Pero, desde luego, seguro que hasta ahora comía mal. La mayoría de la gente come mal porque en este país se come estupendamente, no sé si me explico.
Como un libro. ¿Pero los futbolistas profesionales no tienen un dietista, no siguen un plan alimenticio concreto y severo?
Para nada. El único plan que seguimos es cuando estamos concentrados: la pasta, la carne a la plancha, lo tradicional. Pero el resto de días, ¡sálvese quién pueda! Y no es cosa del Alavés, en el Valencia y el Villarreal, equipos en los que también jugué, pasaba lo mismo.
Increíble en un fútbol tan profesionalizado.
Ya. Ahora, tras lo mío, estoy en manos de un médico de Bilbao y el hombre se sorprende igual que usted. Igual estamos colaborando a que el fútbol siga avanzando, ¡ja, ja!
El otro día, desde su localidad en la grada de Mendizorroza, ¿cómo vio a Ronaldo, ese presunto gordito?
Por más gordo que pueda estar, es más rápido que todos los demás.
Debemos reivindicarnos. sí señor. Usted, Ronaldo, la nueva ministra de Medio Ambiente...
Los gorditos somos gente de lo más fiable, sí.
Hablábamos de Ronaldo.
Me pregunto qué pasará el día que se ponga bien... No sé si está más o menos cerca del que jugó en el Barcelona, pero segurísimo que éste es muy superior a la media de los delanteros del mundo. Y más si el partido se le pone como se le puso en Vitoria.
Con usted en el campo, ¿qué habría pasado?
Seguramente habría metido también tres goles, pero que habría visitado el suelo alguna vez, seguro.
¿Eh?
No hablo de violencia, hablo de actitud en el juego: si el Alavés no está metido al cien por cien... Pues eso, 1-5. En el fútbol se dan pocas casualidades.
¿Ustedes son conscientes de que corren el peligro de irse a Segunda?
Somos muy conscientes de que nos espera un tremendo sufrimiento para mantenernos en Primera. Vamos, yo no tengo ninguna duda. Si no hemos sido capaces de ganar dos partidos seguidos, ahora que faltan 14, ¿en qué pensamos? ¿En ir a la UEFA? Tenemos que atarnos los machos y más ahora que jugamos en San Sebastián y luego recibimos al Barcelona. No está el asunto para despistes en el Alavés.
Le he puesto 1-2 a mi quiniela en la casilla Real Sociedad-Alavés. ¿He tirado un doble?
Seguro. Yo hubiera jugado a 2 fijo.
Un tío como usted no puede ser nunca suplente. Pese lo que pese. Pase lo que pase.
Uno quiere jugar siempre, claro. Hablábamos del Madrid y, bueno, yo me atrevería a jugar en el Madrid pues estoy convencido de que puedo hacerlo en cualquier equipo de España. No tendría ningún problema en salir al Bernabéu de blanco de la misma manera que no me olvido de la Selección. Y pese a que el seleccionador ha apostado por unos jugadores muy concretos, voy a luchar para volver. Mi situación ha sido muy delicada, pero justamente eso: ha sido. Desde hoy no lo será.
El reto es magnífico.
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Se trata de una doble reivindicación. La personal, por demostrar que puedo ser titular, y la colectiva, por demostrar también que somos un equipo de Primera. Apueste a que lo conseguimos.
Ya.