Ahora sí va en serio
He tenido la oportunidad de seguir de cerca el paso de cinco pilotos españoles por la Fórmula 1: Adrián Campos, Luis Pérez Sala, Pedro de la Rosa, Marc Gené y Fernando Alonso. Los cuatro primeros, en momentos diferentes, hicieron lo que pudieron con los limitados medios de los que disponían. Llegaron a los grandes premios casi de prestado, por la puerta de atrás y con más ambición y ganas que posibilidades reales de éxito. Tan triste como cierto.
Noticias relacionadas
El caso del quinto de ellos, Alonso, dista tanto de los anteriores que casi me cuesta creer que es cierto lo que está ocurriendo, en serio. Tanto hemos cambiado, o tanto nos ha hecho cambiar Fernando, que los complejos, los miedos, las penurias se nos están cayendo a golpe de credibilidad. No hablamos de acabar carreras, sino de sumar puntos; no pagamos por conducir, sino que nos reclaman y nos valoran; no somos comparsas en la parrilla, sino portada de revistas; no soñamos con permanecer, sino con triunfar. Ése, y no otro, es este asturiano de 21 años que puede hacer, que va a hacer, por la F-1 lo que por sus deportes lograron Manolo Santana, Ángel Nieto, Severiano Ballesteros o Pedro Delgado.
Puede que suene presuntuoso, pero les aseguro que no lo es, él tiempo lo demostrará. Alonso es uno de esos genios capaces de hacer fácil lo difícil, dotado de un talento natural que ni se compra ni se vende: se tiene o no se tiene. Y Fernando lo tiene. No esperemos, sin embargo, que explote de un día para otro, esto no son carreras de pueblo. Pero su momento llegará y entonces nadie podrá ya pararlo... Por eso hoy empieza algo grande.
