Yo digo Juan Mora

La crisis en el ciclismo no cesa

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

La situación del Coast se nos muestra muy próxima. Por muy alemán que sea el equipo y por muy desconocido que nos resulte el nombre al no comercializarse sus prendas deportivas en España. Pero el Coast es como de la familia porque el macizo del equipo es español. A la Vuelta vino con siete españoles, un alemán y un italiano. Gente, además, que se dejaba ver, con Casero, que fue segundo, con Luis Pérez, que dio guerra, con Beltrán, que también es alguien, con Escartín, todo un símbolo, con Plaza, con Garmendia, con Hernández... Poco a poco se iba haciendo nuestro.

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Este año, además, había fichado a Ullrich. Tan gordo como siempre a estas alturas de la temporada, pero un ganador del Tour al fin y al cabo con ganas de dar guerra a Armstrong. Y ahora, de repente, el Coast entra en barrena. Bueno, de repente, no, porque se veía venir desde que no pagaba a sus corredores. Es el resultado de la crisis que atraviesa el ciclismo. No hay un duro. Y el que lo tiene, como lo tenía el Mapei, se va corriendo ante la posibilidad de que la imagen de la empresa se vea empañada por el doping, una vez que el patrón se da cuenta de que camina al borde del precipicio.

En España llevamos tiempo viendo las orejas al lobo. Los equipos se ven obligados a compartir patrocinadores para cubrir el presupuesto, cuatro de ellos —Euskaltel, Kelme, Fuenlabrada y Costa de Almería— subsisten porque están financiados con dinero público de las comunidades, las diputaciones o los ayuntamientos, y los contratos se negocian a la baja. Por eso lo más granado de nuestro ciclismo busca el dinero en los equipos extranjeros: Aitor González en el Fasa Bortolo, Freire en el Rabobank y Heras en el US Postal. Casero se fue al Coast, y ya ven, le salió mal. La crisis está en todas partes.

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