Panaderito de Lekeitio
La rodilla, la misma que ha doblado y forzado desde hace 26 años, ensombrece el presumible adiós de Josu Urrutia Tellería, uno de esos jugadores a los que el paso del tiempo coloca en las páginas de la historia del Athletic. Los fríos números hablan de 16 años en el primer equipo del Athletic, de 348 partidos que le encumbran como el centrocampista de más larga trayectoria en el club y el séptimo jugador en el ránking de encuentros disputados, de capitanías en el Athletic y en la selección de Euskadi, de 14 partidos internacionales y de 99 tarjetas amarillas y nueve expulsiones que explican, también, la vehemencia con la que ha jugado al fútbol entregado a una misión: engrandecer el Athletic.
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Pero ésta es otra historia que trasciende de las cifras. Es la narración de un muchacho que con ocho años se presentó en ese jardín de las ilusiones que son las pruebas de Lezama y desde entonces no ha dejado de pensar en rojo y blanco. Hasta aquel 20 de marzo de 1988 en el que debutó en San Mamés con un empate a uno frente al Sporting, Josu Urrutia había vivido en Lezama forjándose como jugador.
El fútbol, tan amigo de los sobrenombres, tuvo una época en la que le bautizó como El panaderito de Lekeitio, tierra de procedencia del jugador. Con apodo de boxeador y una nariz adecuada al nombre, el juego de Urrutia se ha caracterizado por una mezcla de virtuosismo espolvoreado con arranques de genio, el mismo que le ha llevado a ganarse el respeto dentro del vestuario, donde su voz continúa oyéndose como una de las referencias del equipo. Noventa minutos de Copa en Amurrio, un 11 de septiembre de 2002, se han convertido en inolvidables...