Primera | Betis - Sevilla

No a la guerra

Los eternos rivales de Sevilla se enfrentan en un ambiente eléctrico con tensión extra entre Lopera y Del Nido.

<B>PULSO</B>. Joaquín y Reyes, dos canteranos, serán las principales armas del Betis y el Sevilla en el derby.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Sólo un partido como éste puede sobreponerse, por drama y acción y emoción, al drama, la acción y la emoción que ya han cargado de electricidad una semana de pasión. No a la guerra, no a su guerra: sí al Betis-Sevilla.

Fíjense ustedes, como dice Don Manuel: éste es un partido que, como los Diez Mandamientos, se encierrra en dos: amarás al Betis como si fuera Lopera, Don Manuel, y amarás al Sevilla como si fuera Del Nido, Don José María. Las filosofías a seguir son éstas: Don Manuel no quiere líos con su dinero, con su equipo, ni con su palco. Don José María no quiere que le contesten su honra ni la fidelidad de los sevillistas.

Y como ciertos soldados de otro tiempo, como los Stukas, por ejemplo, Don José María, que admira en lo hondo de su ser la autoridad verdiblanca de Lopera, se repite el lema de aquellos soldados tan caros para el presidente del Sevilla: Mi honor es la fidelidad. La fidelidad al Sevilla. Por eso, Don José María irá al palco del Betis y Don Manuel no sabe qué hacer con él.

Entreguerras y entre teléfonos, Don Manuel, que no quiere a un sevillista en Heliópolis, querría colocar a Del Nido en la esquina del palco. Y el señor presidente del Real Betis mirará a otro lado cuando sus béticos le digan una guasa a Del Nido, sobrino de uno de los tíos más béticos que han existido en esta vida y en la otra: Juan del Nido, que lo verá desde los balcones del cielo.

Y desde el balcón más caro de Heliópolis y de Sevilla, Don Manuel y Don José María verán a un Betis que ha aceptado ocho goles en sus dos últimas salidas, que ha divinizado a Zidane y ha rehabilitado al Barça. Pero que se electriza en Joaquín, Capi y Denilson. Y que juega en Heliópolis, a la sombra de esas palmeras verdes, blancas y verdes, donde tanto brillaron el rito de la suerte, de la muerte y del arte de Del Sol, Quino y Rogelio.

Y todos verán al Sevilla del temperamento de Alfaro, la garra ordenada de Caparrós y la centella de Reyes: los herederos de Ruiz Sosa, Acosta y Lora, que tantos disgustos le dieron a los béticos. Eso y ellos era el Betis-Sevilla, cuando Don Manuel y Don José María andaban en sus cosas, en El Fontanal y Los Remedios: no a su guerra.

Noticias relacionadas

La fría batalla del palco

La decisión de José María del Nido de acudir al palco del Real Betis Balompié ha despertado, como un terremoto frío y subterráneo, la ira de Manuel Ruiz de Lopera, presidente verdiblanco, que off the record acusa a Del Nido de romper el pacto de caballeros. ¿Qué pacto? El acuerdo no escrito al que había llegado Lopera con el ex presidente sevillista, Alés, para que ninguno de ellos fuera al campo del otro. A estas horas, Lopera no sabe lo que hacer con Del Nido en el palco y ha mandado al presidente sevillista todos los recados que ha podido, siempre bajo cuerda, para que Del Nido no fuese a Heliópolis. Pero Del Nido irá. Y, si de Lopera depende, se sentará en una de las esquinitas del palco.

Te recomendamos en Polideportivo