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Las joyas del Madrid tienen sangre atlética

Raúl y Tote se formaron en la cantera rojiblanca. El padre de Portillo no oculta su devoción por los del Manzanares.

<b>VÍNCULO ATLÉTICO</B>. Portillo y Raúl provienen de familias rojiblancas.
Iñako Díaz-Guerra
Redacción de AS
Actualizado a

Cuando Portillo marcó el pasado martes en Dortmund el gol que devolvía la vida al Real Madrid en Champions, su padre se llevó una gran alegría. Pero exclusivamente por su hijo. Esa misma noche, don Julián no tuvo reparos en reconocer a José Ramón de la Morena, en El Larguero, cuáles son sus colores: "Yo sigo siendo del Atleti". Curiosamente, estos vínculos entre las estrellas madridistas y su eterno rival se han repetido en los últimos años.

De hecho, es sobradamente conocida la relación entre el actual emblema del club blanco, Raúl, y el Atlético. Como hincha rojiblanco jugaba con sus amigos en San Cristóbal de los Ángeles y dio el salto a la fama como la principal figura de aquel Infantil colchonero que rompía récords y que, a su vez, fue roto por Gil. De hecho, antes de borrarse completamente las franjas rojas, la primera pregunta que hacía Raúl tras cualquiera de sus hazañas con el Real Madrid era: "¿Cómo ha quedado el Atleti?".

Un caso similar es el de Tote. Otro delantero formado en las categorías inferiores del Atlético que tuvo que abandonar el Manzanares cuando Jesús Gil cerró el grifo a la cantera. Su antigua habitación, decorada con numerosos motivos rojiblancos, y su posicionamiento favorable a un hipotético regreso al Calderón le han generado un problema permanente con los hinchas más radicales del Bernabéu, que ni siquiera su gran rendimiento cuando Del Bosque le ha dado minutos ha logrado atemperar.

Son sólo tres casos en una ciudad como Madrid en la que casi todos los chavales prometedores recalan en uno de estos dos enemigos íntimos. Tres anécdotas que añaden un poquito más de morbo a esta rivalidad permanente.

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Míchel, un infiltrado en la Quinta

Otro caso ilustre de este transformismo deportivo es el de uno de los grandes símbolos del madridismo: Miguel González Martín del Campo, Míchel. La banda derecha del Real Madrid fue su territorio desde 1984 hasta 1996, como parte fundamental del mayor fenómeno de cantera que se recuerda en España: la Quinta del Buitre. Curiosamente, uno de sus más célebres integrantes tenía el corazón rojiblanco. A Míchel le venía de familia, su padre era un gran aficionado del Atlético y esas cosas suelen transmitirse de generación en generación.

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