Francia | PSG

Los ultras revientan el entrenamiento del PSG

Insultaron al equipo, al que ya apedrearon tras perder con el Guingamp. Luis Fernández intentó calmar a los radicales.

<B>AFICIÓN MUY TEMIDA</B>. Los hinchas radicales del PSG tienen mala fama en el fútbol francés.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Revolución en París. Ya nadie aguanta a Luis Fernández y el batacazo del PSG ante el Guingamp (derrota por 3-2 tras ir ganando al descanso por 0-2) ha provocado el enésimo cabreo de la afición. "Ya no me acuerdo de lo que es ganar. Hace seis años que dejamos de ser un equipo campeón, sólo somos un equipo que da risa". El sentir de este hincha anónimo, que ayer se desahogaba en las páginas del diario Le Parisien, no puede ser más contundente. Como tampoco la reacción de sus compañeros de grada que acudieron al campo de entrenamiento de Loges para reventar la última sesión del equipo.

Medio centenar de hinchas, escoltados por policías de paisano, insultó a los jugadores y al entrenador. Ya el fin de semana habían metido el miedo en el cuerpo a la plantilla recibiéndola con pedradas en el aeropuerto o golpeando alguno de sus coches, como el de Frédéric Déhu. En el entrenamiento, sólo los más valientes se atrevieron a intentar calmar a los ultras: Letizi, Pochettino, Paulo César y Heintze. Los cuatro entonaron el mea culpa ante los radicales y lograron que el enfado no fuera a mayores. Finalmente fue Luis Fernández quien, pese a ser blanco de las mayores críticas, dio el trabajo por finalizado y acudió a la zona en la que se encontraban los hinchas.

Su explicación, diplomática al más puro estilo Blix-El Baradei (dúo de inspectores de la ONU que debe dar fe del desarme de Irak), consistió en echar balones fuera y culpar al MALIGNO (en su opinión, la Prensa) de la mayor parte de los males que afectan al París Saint Germain. "Hay falta de confianza, se nos quiere desestabilizar. El 80% de las cosas que leéis en los periódicos son mentira. La actitud de mis jugadores es irreprochable. Tener esperanza; vamos a ir a por la tercera plaza al final de Liga".

No hizo más que acabar la frase y los hinchas estallaron en una enorme carcajada. Ése objetivo, el de de subir al tercer peldaño del podio liguero (que da acceso a la ronda preliminar de la Champions), es la eterna promesa de Luis Fernández. Un reto que se aleja año a año y que está agotando la paciencia de Canal +, que estudia vender el club. A día de hoy, el PSG es undécimo. Está a sólo seis puntos del tercer clasificado, el Olympique Lyon. Pero mientras un ascensor, el de los lioneses, sube, el de los parisinos no hace otra cosa que bajar. Y los vecinos, claro, se quejan.

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El argentino Mauricio Pochettino declaraba ayer en la página web del PSG (www.psg.fr) que "la violencia es inaceptable", en alusión a los últimos ataques de los hinchas más radicales. "Entiendo su decepción, pero no puedo aceptar episodios como los ocurridos últimamente. Hay que erradicar la violencia del mundo del fútbol. Vamos a luchar a muerte para sacar al equipo adelante", comentó el defensa.

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