Primera | Espanyol

Lauridsen suspira desde Dinamarca

El ex jugador sufre por el Espanyol, pero le augura suerte.

<B>UN GRANDE</B>. John Lauridsen marcó una era en el Espanyol. Su pasó por el club blanquiazul dejó un poso de gran fútbol y de humanidad.
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La crisis deportiva del Espanyol traspasa fronteras. Hasta la Dinamarca de John Lauridsen ha llegado el eco de la derrota ante el Sevilla, que ha llevado al equipo blanquiazul a cinco puntos de los puestos de salvación. Sí, todavía restan 15 jornadas para el final de Liga, pero asusta.

El mítico ex jugador del club en la década de 1980 respondió la llamada de AS, apercibido ya de que el Espanyol pasa malos días. "No vi el partido del domingo pasado, pero estoy al caso de todo. Es sólo una cuestión de puntos. Ahora vienen partidos importantes en los que nos enfrentamos a rivales directos". La experiencia le da al gran rubio danés una especie de halo de esperanza en cada situación. "Sí que es jodido (sic) todo lo que está pasando. Si vas bien, la cuestión moral no importa y si te marcan un gol siempre piensas que vas a remontar. Ahora, sé por experiencia que si estando en la cola te pones 0-1 en casa no te recuperas aunque quieras".

Lauridsen fue un jugador de toque, de éxito casi asegurado y con un carácter capaz de ganarse al mayor de los rivales. "A mí me gustaba jugar cómodo, pero en domingos de tensión también sabía ser intenso". Eso es lo que le pide a los que ahora tienen que lidiar con el toro de la salvación. "Estoy convencido de que nos vamos a salvar, pero sigo pensando que bajar a Segunda no es morir. El Espanyol siempre vivirá".

Habla, una vez más, la voz de la experiencia. En la temporada 1987/88, el equipo de Lauridsen, Soler, Valverde, Clemente y compañía vivía en pleno fervor de la Copa UEFA. Mientras Borussia, Inter, Milán, Brujas, caían de miércoles en miércoles, los domingos tocaba penitencia liguera. "No me olvidaré nunca que esa temporada la resolvimos en la última jornada contra el Logroñés. Nos salvamos de un descenso casi seguro, pese a que en Europa toda nos iba fenomenal". El danés es un perico más de los que quiere encontrarse Toni Jiménez, el portero del Espanyol que ayer dijo en AS que era el momento de ser "más españolistas que nunca". John se pone a disposición del club —por ganas no serᗠa sus 43 años. "Si pudiera ayudar en algo me pondría a jugar enseguida, pero no estoy ni lo cerca ni lo joven que quisiera". Pasan los años pero los sentimientos perduran en el tiempo. "Al Espanyol se le coge cariño con facilidad. Por esta razón pienso que si los futbolistas de la plantilla se conjuran van a encontrar el camino de la permanencia".

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La afición

Lauridsen jamás le falló el perico de la calle, el de la grada, el que se rasca el bolsillo cada verano para renovar el carnet vayan bien la cosas o no. "Montjuïc tiene que llenarse más que nunca. El profesional odia sentirse solo. Ahora más que nunca no me vale que nadie le dé la espalda. Además tampoco se me pasa por la cabeza". El rubio se despide deseando que cuando venga en verano se encuentre a un Espanyol de Primera.

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