Yo digo Juan Mora

Una grandísima final

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

La final de la Copa de baloncesto fue uno de esos partidos que uno desea que no acabara nunca. Hablo de los 40 minutos del encuentro, no de la prórroga, que ésta, entre tiempos muertos, faltas tácticas y el hueco que se fue abriendo en el marcador, acabó perdiendo intensidad. Pero el partido en sí resultó trepidante, de una magnitud colosal según se acercaba el final. Sin un momento de respiro en la cancha, con un continuo desasosiego en las gradas, mostrado en una realización monumental de Canal +, que destapó las emociones y los sentimientos del baloncesto.

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Porque el baloncesto es grande cuando hay dos equipos, dirigidos además por dos sabios, conscientes de que se enfrentan en una final sin minutos basura, porque desde el primero hasta el último son decisivos. Entonces se juega sin reservas, con el corazón, y sale lo que sale: un partidazo. Y da igual que entre los diez jugadores que más actuaran hubiera sólo dos españoles, porque la mayoría era reconocible al haberse mantenido fieles a sus clubes. El Tau, pese a sus continuos cambios en la plantilla, presentó a cinco jugadores que estuvieron en la pasada final, y el Barça, a otros cinco.

Esto facilitó que el deseo de revancha fuera manifiesto en la final. Lo que se vio no fue un partido entre mercenarios, sino una final entre grandes jugadores identificados con unos colores, lo cual no es fácil en el baloncesto actual. Pero ahí estaba Bennet en su sexta temporada en el Tau, Nocioni y Foirest en la cuarta y Scola en la tercera. Y Dueñas en su octava con el Barça, Navarro y De la Fuente en su sexta, Nacho Rodríguez y Alzamora en su quinta y Jasikevicius en su tercera. Así, con unas plantillas consolidadas y solidarias con un proyecto, es más fácil competir con dignidad y orgullo.

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