Coloso Dueñas
El Barcelona se proclamó campeón de Copa en una extraordinaria final resuelta con prórroga, ante un Tau que se estrelló contra el pívot azulgrana


El mejor jugador de toda la Copa del Rey fue Dejan Bodiroga. Pero la final la ganaron la inmensidad de Roberto Dueñas y la rabia de Saras Jasikevicius. Pero el Barça, que debería gobernar con puño de hierro por la fuerza de las cosas y de su plantilla, ¿cómo es que no aplastó al Tau?
Les voy a explicar un secretillo: porque los jugadores del Tau creen en su entrenador, Dusko Ivanovic. Y, al creer en él y por él, se dejarían arrancar la piel a tiras: por eso, el Tau se levantó de un 8-23 inicial, por eso agobió al fenomenal Bodiroga como nadie ha hecho en Valencia. Por pura valentía y con recursos muy inferiores, el equipo de Ivanovic casi ganó su segunda final consecutiva a la armada azulgrana.
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Los 221 centímetros, 142 kilos, 18 puntos y 17 rebotes de Roberto Dueñas causaron en el partido un impacto demoledor durante los 31 minutos que el propietario de estos argumentos pisó la pista. Contra Dueñas no hay antídoto que valga: a Bodiroga, Jasikevicius y Fucka se les puede molestar. Contra Dueñas te estrellas. Con él, el Barça empezó mandando por 23-8. Se sentó y el Tau galopó con un parcial de 0-13: 23-21. Femerling es un mal replicante, lechoso y teutón, del Goliat madrileño criado y vestido en azulgrana.
El regreso de Dueñas compensó la agresividad organizada del Tau y el Barça se fue al descanso con 34-24... y 11 puntos y 11 rebotes de Dueñas. Ahí, Ivanovic desplegó la fe, la zona y la caridad de los triples siderales de Bennett: con uno de ellos, el Tau pasó al mando: 58-59. El oficio del peor Bodiroga de la Copa, al que Nocioni propinó dos tapones consecutivos, y el instinto de Jasikevicius mantuvieron al Barça, cuando el Tau, colectivamente, ya era mejor: 69-69... y prórroga. En el suplemento, Dueñas y Jasikevicius ejecutaron al Tau, un ángel caído, agotado de heroicidades. El mejor es Bodiroga. Decidió algo inamovible e interminable: Roberto Dueñas.