Baloncesto | Copa del Rey

La Copa es cosa de yugoslavos

Barcelona y Tau repiten la final del año anterior, que ganó el equipo alavés en su cancha. Ahora, Bodiroga y Pesic quieren destronar a Dusko Ivanovic

<b>EL CAMPEÓN RESISTE.</B> En otra gran demostración de coraje y eficacia, el Tau eliminó al favorito, Pamesa, y defenderá su título en la final contra el Barcelona.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La final de la Copa del Rey es una revancha entre dos viejos duelistas y algo más, mucho más peligroso: un asunto entre yugoslavos. Cuando todo vaya a empezar, en la Fonteta habrá un triple beso, el beso de los ortodoxos serbios: será a tres bandas entre el montenegrino Dusko Ivanovic, el serbio Svetislav Pesic y, con ustedes, damas y caballeros, Dejan Bodiroga, el hombre al que Yugoslavia y el Mundial de Indianápolis proclaman como Dios. El beso final, el de la muerte le toca a él: el crack, el mejor, los dientes de la apisonadora azulgrana.

Pero Bodiroga y Pesic conocen el colmillo retorcido de Ivanovic, que fue máximo anotador del Campeonato yugoslavo con la Jugoplastika de Split, antes de meterse a entrenar: o a atormentar. Ivanovic adiestró a Kukoc y Radja. Y ahora, hecho un sargento de hierro ha recombinado al Tau como un cóctel explosivo en el que agrupa su feroz competitividad con el desgarro luchador de tres de los mejores argentinos de Indianápolis: Scola, Nocioni, Palladino. Y hay otro más, Wolkowisky, a punto de llegar a Vitoria.

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Caliente el cadáver exquisito de Unicaja, el Tau de Ivanovic hará de la competitividad colectiva la bandera de corsario con la que enfrentarse a la flota de Pesic. Ivanovic ha ganado mucho con el Tau: es vigente campeón español de Liga y Copa. El Tau perdió con el Barça la final copera de Sevilla, en 1994... pero con Ivanovic al timón, abatió al equipo de Aíto en Vitoria, hace un año.

SÍ: y Svetislav Pesic, el de la carita de bueno, le lleva ganando a Estados Unidos con Yugoslavia desde el Mundial júnior de Bormio 1987, hasta el premio gordo de Indianápolis 2002. Cara de bueno. Ya: que se lo digan a Radmanovic, el fabuloso tirador de Seattle Sonics a quien Pesic represalió en Indianápolis. Que le recuerden a Maljkovic cómo perdió ayer su Unicaja. En Yugoslavia hay pocas bromas, muchos besos y ningún sitio para los perdedores. Y su Dios, ya se sabe: Bodiroga, que es grande. El único e insoluble problema para el Tau es que Dusko Ivanovic no puede jugar: él si pararía al gran Dejan Bodiroga. Ahora nadie puede hacerlo, aunque se ha intentado por todos los medios.

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