Sin Zizou, el Madrid se queda plano
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Cada vez es más acusada y más preocupante la dependencia que tiene el Madrid de Zidane. Se ve a la legua. Cuando el francés causa baja, sus compañeros se quedan sin musa de inspiración. Al Bernabéu no le vale ganar al Valladolid a empujones. El público acude a este teatro maravilloso en busca de notas agudas, de música orquestada. Y a la vista nos queda que sólo ZZ es capaz de convertir el desajuste de maestros en una sintonía de gloria. No nos demuestra la misma personalidad Cambiasso. El argentino maneja con clase, con soltura e interés. Pero el equipo se le va de las manos enseguida. Hay que tener mucho cuajo para mantener la autoridad, para facilitar a tus compañeros el trabajo y para crear una tensión constante a partir del principio de jerarquía. Eso no lo hace nadie como Zidane.
El Madrid se desmadeja por el núcleo hasta presentar encefalograma plano. Ese es el problema. Las estrellas dan chispazos, incluso fogonazos deslumbrantes. Pero falta ese hombre que supla a Zidane para dar corriente continua. De lo contrario, el Bernabéu se aburre y el Valladolid se crece. Cualquier experimento se le queda corto a Del Bosque. Vimos ayer a Guti emerger y ahogarse en una hora, a Makelele sumido en tareas de barrido...Tampoco Flavio habría sacado de la anestesia a sus compañeros. Cuando uno está acostumbrado al caviar ZZ, es imposible conformarse con menos. El Valladolid sacó tajada de esta carencia blanca, imponiendo su ley muchos minutos, para asombro general. Zidane, cuídate esa espalda, porque el Madrid sin ti no nos gusta.